21 mayo, 2008
¿Quién será la Clinton del Partido Popular?
¿Podemos comparar el Partido Popular con el Partido Demócrata estadounidense y sus elecciones primarias? Pues sí. Resulta de lo más sencillo aunque no lo parezca a primera vista. Y es que en el PP no faltan los que ya han planteado el mismo desafío que Clinton en su carrera a la Casa Blanca. A saber, ¿quién está más capacitado ganar las próximas elecciones presidenciales? La pregunta de Hillary no está exenta de intencionalidad y dobles lecturas. Ella se encuentra por debajo de Obama en número de delegados y votos (a la espera de que el 31 de mayo los demócratas decidan si aceptan contar con los votos de Florida e Michigan). Sin embargo, sigue ganando en los sectores clave, lo que está provocando que en los intereses del Partido Demócrata se esté produciendo una divergencia.

Por un lado Obama ha protagonizado una brillante carrera electoral que le ha llevado a la remontada, la consolidación y la obtención de la mayoría de los delegados en juego. Un éxito que debemos matizar con un “éxito del partido”, pues Obama ha fracasado en su gran empresa: dominar en todos los grupos de votantes. Un hecho de suma gravedad, pues aunque muchos son los que afirman, no sin parte de razón, que son las minorías las que deciden el Presidente en los Estados Unidos, se encuentra en un error de etiquetas o pegatinas. Es la clase media blanca y trabajadora la que más influencia tiene en la elección del Presidente (por supuesto contando con el resto de segmentos del electorado). A este hecho, hay que sumarle una segunda evidencia: los negros votan mayoritariamente demócrata. Esto no quiere decir que si a Obama le descabalgan de la carrera no provoque un efecto rebote/rechazo contra Clinton y se queden en casa, que todo es posible, pero puede que muchos se queden. Ya sabemos, por su parte y según encuestas, que una gran parte de los votantes de Clinton (esos blancos de clase media y trabajadores) no piensan votar por él. Por tanto, se dibuja un escenario en el que Clinton puede partir, en una situación hipotética pues el futuro aún no ha llegado, en una mejor situación estratégica de cara a luchar con Mccain. Otra cosa es la posibilidad de darle a Clinton lo que los militantes le han negado. Algo a lo que, probablemente, el Partido Demócrata no se atreverá, pues la polémica sería muy grave al entrar en juego un factor que planea desde el inicio de la campaña: él es negro.

Circunstancias parecidas se plantean en el Partido Popular. Rajoy ha demostrado, tras una elección y media (lo del 11-M pesa demasiado para pasarlo por alto), que es un mal candidato. En España, para ganar las elecciones, es necesario vencer en algunos grupos de votantes y territorios clave. El éxito en todos ellos garantizaría la perpetúa reelección, pero como es prácticamente imposible, con tener la mayoría dominados es suficiente. De estos grupos, el PP ha perdido en la mayoría. Ni ha obtenido un triunfo claro en los jubilados ni ha asomado cabeza en las mujeres. Por no decir que en Cataluña está defenestrado y en el País Vasco se esperan noticias de algo parecido a una estrategia que no sea el personalismo de María San Gil. Puede que Rajoy controle cómodamente uno de los territorios clave, Madrid, pero el PSOE tiene el control de Cataluña, lo que invalida esa ventaja.

Ya sé que algunos argumentarán que el PP ha crecido en número de votos y escaños, pero no hay que olvidar que ha propiciado la mayor campaña negativa de la historia de España: “Si tú no vas a votar, ellos vuelven”. En otras palabras, la estrategia popular de la pasada Legislatura le ha dado votos, pero también se los ha dado al PSOE. Porque el triunfo de los socialistas es el rechazo de los populares. La campaña de ambos partidos estaba centrada en un “él o yo” y Rajoy perdió. Puede que pese a su escasa popularidad y bajos índices de aprobación, Rajoy no sea el culpable de esta situación. Que la culpable sea la estrategia que le marcaron sus ex amigos mediáticos. Puede ser. Con todo, ya se ha dado cuenta de dónde está la clave para ganar las próximas elecciones, “hay que ganar el centro”. [“Y después de decir esto se quedó calvo detrás de las orejas”, debió aseverar una acertada crónica periodística.] Cuando un partido nace en la derecha y llega hasta el centro, el único sitio por el que se puede crecer es por su izquierda (hacia el centro se entiende). Ahora bien, aquí viene el desafío “Clinton” del Partido Popular: ¿quién está más capacitado ganar el centro? ¿Quién está más capacitado para ganar las próximas elecciones?

Hacer predicciones en terreno electoral a largísimo plazo es complicado. De aquí a 2012 Rajoy puede resurgir de sus cenizas y crearse un hiperliderazgo redentor de masas infieles y conquistar La Moncloa. Sin duda. Pero también puede terminar de hundirse. Por tanto, cualquier apreciación que se haga sobre él, o sobre cualquiera de los otros futuribles, se hace en términos hipotéticos y con un altísimo índice de incertidumbre. [En esto, y gracias a las primarias, lo tiene mucho más fácil el Partido Demócrata, que ya tiene una primera valoración de sus candidatos de cara a las Presidenciales de noviembre.] Aunque se está cavilando si Aguirre tiene más pegada que Rajoy, si Gallardón le daría más voto de centro al PP, si Camps está muy callado pero podría pensarse un salto a la política nacional consciente de su imagen de cercanía… de momento, aún nadie se ha erigido en la Clinton del Partido Popular. Como ya hemos dicho en otras entradas, el Congreso popular pasará y entonces empezarán las primarias populares. Sea aceptada o no está fórmula como método de elección de los candidatos del PP, las Europeas, las Gallegas y las Vascas van a ser una prueba de fuego para Rajoy. Y si les parecen largas las primarias del Partido Demócrata (a las que aún les faltan casi dos meses para la designación final), no se hacen una idea de lo largas que van a ser las primarias de los populares.

Etiquetas: , , , , ,

 
publicado por Øttinger a las 8:01 PM | Enlace permanente | 0 postilla (s)
18 mayo, 2008
Sumando nuevos compromisos
Estamos celebrando el día de Internet como si celebrásemos nuestro patrón San Isidro o la romería de la Virgen del Rocío. Que puestos a celebrar somos los primeros. Pero al margen de las fiestas, por encima de todo, el día de Internet no deja de ser una fecha elegida por un alguien, seguro que alguien puso el dedo en el calendario y decidió, para conmemorar lo guays que somos los que transitamos por este espacio, un día del mes de mayo. Un espacio online que no tiene plasmación material, pero que no deja de crecer en valores monetarios y/o bursátiles. Y sino que se lo pregunten a Microsoft o Google. Que al fin y al cabo es lo que realmente importa. Entre otras cosas, porque por encima de la portada de la revista Time, las alabanzas a la Web 2.0 ó 3.0 y las autofelaciones de los internautas en sus más múltiples formas, ya sea blog, foro, fotoblog, página de fans o canal de youtube, lo cierto es que si este chisme del Internet no diese dinero, otro gallo cantaría.

Esta visión, esencialmente mercantilista, de la red, parte del aprovechamiento que las grandes multinacionales están haciendo. Un mercado por explotar que está permitiendo un desarrollo intensísimo de estos puntos de comunicación y que, a su vez, han permitido aflorar, en los aledaños, una importante red de contactos que, en muchos casos, merecen el calificativo de red social. Esta denominación, usada en demasía y empleada para definir hasta a la unión de cinco fans que quedan para comprar una entrada de un concierto, ha perdido algo de fuerza. No obstante, tenemos que destacar que si hay algo que está haciendo diferente la red, es la generación de una serie de valores difusos. Entre éstos destaca uno, el compromiso del usuario con su propia causa (que en el mejor de los casos entronca con otra causa colectiva).

El compromiso del usuario es total. Sí. Un compromiso que para sí lo quisiera cualquier organización o empresa. Y como todo misterio de la naturaleza, esta responsabilidad del usuario, no tiene un nacimiento claro. Estamos acostumbrados a ver todo tipo de frikis que se aprende las canciones en japonés de sus series favoritas, y que viven de acuerdo a las reglas de sus personajes favoritos. Unas rarezas que pueden dar risa pero que no distan mucho de un grupo de personas que pasan la noche en vela para hacer los subtítulos del capítulo nuevo de una serie estadounidense que acaban de emitir en EEUU, o de un grupo de personas que cuando ven o se enteran de algo digno de ser contado, van y lo publican en su blog. Sí, un blog frecuentemente actualizado es un tipo de compromiso. Y en muchos casos es un compromiso mucho más sólido que cualquier relación matrimonial que tuviese el mal gusto de ser mostrada en las “Escenas de matrimonio”.

Y no le falta de nada a este compromiso. Desde los incentivos que pueden ser, en el caso de un blog, los comentarios, enlaces o correos electrónicos al respecto, hasta la creación de corrientes de opinión. Pero, ¿con quién se tiene esta responsabilidad autoimpuesta? Pues seguramente habrá quien afirme que el compromiso se mantiene con los lectores que uno tiene, pero también los habrá que afirmen que se tienen con el ego y la insaciable hambre que éste suele tener. En un caso y en otro, y también para los que no tienen ego ni lectores, la verdad es que existe una pequeña fuerza invisible que arrastra a seguir escribiendo en esto de los blogs y “cumplir” con todos esos desconocidos con los que deseamos compartir, enseñar, seducir o asombrar. Quizás por ello, después de pasar por la creación de este síndrome, mostrar nuestras derrotas urgentes, sobrarnos con nuestras mejores críticas mientras destripamos terrones y exhibir nuestra diversidad diacrítica, nos vemos en la necesidad de seguir profundizando en los compromisos hacia ese ente invisible y nos preparamos para recorrer el camino que hay de Magerit a Madrid. Un nuevo blog en el que contaremos todo tipo de historias de Madrid y en el que estáis todos invitados a participar. Pronto más noticias.

Etiquetas: , ,

 
publicado por Øttinger a las 11:55 PM | Enlace permanente | 4 postilla (s)
12 mayo, 2008
Pídamelo, pero no me lo robe
En la publicidad hay dos cosas tremendamente rentables. Una de ellas es un escándalo, la otra una buena causa. Respecto a la primera, es obvio que cualquier polémica se retroalimenta a tanta velocidad que se habla de algo hasta el aburrimiento Respecto a la buena causa, ya hemos hablado en varias ocasiones de la responsabilidad social corporativa y el uso que la publicidad comercial hace de ella. La última noticia de la que he tenido cuenta es merecedora de encadenar el ranking de los más lamentable de nuestra Derrota Urgente, pero puesto que se trata de publicidad engañosa la he considerado más propia de El síndrome.

A lo largo de este año, se están celebrando en distintas ciudades españolas una serie de carreras contra el cáncer de mama. Dirigido a mujeres, la AECC, Asociación Española Contra el Cáncer, convoca este tipo de carreras para concienciar a la población femenina de la necesidad de hacerse revisiones periódicas y, ya de paso, para recaudar fondos en esta lucha. La cosa no dejaría de ser una loable iniciativa. Pues son cinco euros la inscripción y grande la batalla. Pero, lamentablemente, una vez leída la letra pequeña nos enteramos que de esos cinco euros, sólo uno va a la AECC, y los otros cuatro a los gastos de organización. Una organización que está patrocinada, vía responsabilidad social corporativa, por distintas empresas como “La Asturiana”, “El Corte Inglés”, “Cadena 100”, o instituciones como el Ayuntamiento de Madrid o la Comunidad de Madrid (en el caso de otras ciudades se tratará de el ayuntamiento y Comunidad correspondiente, se entiende). Empresas que colocan su logotipo pero, que debe ser, no ponen un euro. Porque si las instituciones cargan con la mayor parte del gasto, tales como habilitar el recorrido, desplazar fuerzas de seguridad que velen por el correcto transcurso de la prueba, dotar de unidades sanitarias por si sucede algún percance… ¿qué aporta WiiFit” y las demás? ¿Las camisetas o dorsales en los que también coloca sus logos para que, pasada la carrera, todo el mundo pueda ver que esas marcas colaboran en la lucha contra el cáncer?

Si en su ciudad la “Carrera de la Mujer contra el cáncer” va a celebrarse, es usted mujer y está pensando en apuntarse, no lo haga. Done sus cinco euros directamente a la AECC y no le dé ni un céntimo a tanto intermediario sacacuartos.

REGLAMENTO DE LA V CARRERA DE LA MUJER DE MADRID

ARTICULO 6. INSCRIPCIONES.
Precio inscripción: 5 euros, (1 de ellos donativo para la AECC, Asociación Española Contra el Cáncer), que lo destinará a la lucha contra el cáncer de mama. Se abonarán en el momento de apuntarse, tanto en los puntos de inscripción como en la página web de la carrera.

Etiquetas: ,

 
publicado por Øttinger a las 7:44 PM | Enlace permanente | 2 postilla (s)
07 mayo, 2008
Listas cerradas y bloqueadas
En una guerra los tres enemigos del soldado son el frío, los piojos y el enemigo. Por este orden”.

El Partido Popular, en su particular travesía por el desierto, se encuentra en los momentos previos a su congreso. Decían algunas personas que se alegraban mucho de que hubiese disparidad de opiniones porque contribuía al debate que debía producirse. Lejos del cinismo habitual de este blog, debemos decir que no hay que confundir ideas con nombres. En ningún caso se ha procedido a la creación de un debate de ideas en el seno del Partido Popular. La política hace tiempo que se vacío de ideas y se llenó de rostros, intenciones y proyecciones de datos. Y por eso no sorprende a nadie que se organice un frente contra Rajoy que unos días encabeza Aguirre, otros Zaplana, otros Mayor Oreja y, ahora, dicen que el propio Aznar. Un ex Presidente que se encuentra fuera de la política pero que sigue opinando de política. La diferencia entre el ser y estar, supongo.

Lo cierto es que ya hemos llamado a Rajoy cobarde en una entrada anterior, por lo que repetirlo puede ser cansino y reiterativo. No obstante, lo es, y mucho. Tras su salida al balcón de la madrileña calle de Génova 13, Rajoy parecía más dentro que fuera. Su discurso y el rostro de su mujer lo decían casi todo. Pasó el lunes. La gente habló. Pasó el martes, la gente habló. Y llegó el día en el que fue él quien habló. Lo que dijo ya lo sabemos, que se quedaba y pensaba repetir, pillando con el carrito de los helados a todos aquellos que ya se habían postulado para sustituirle y todos aquellos que conspiraban contra su causa. Nada más divertido que una foto de un grupo de políticos subiéndose las bragas tras ser pillados en un renuncio.

Esta jugada le funcionó. Puede que por ello la tensión que está generando responda a este hecho. Con el apoyo, al menos de momento, de los barones territoriales más importantes, con la única excepción de Madrid, y el aparato del partido controlado, Rajoy puede permitirse el lujo de chulear a más de un miembro de su partido. Salga lo que salga en el congreso, puede neutralizarse. El poderío es tal que puede jugársela con estrategias como el sobre sellado de su candidatura. Un sobre que no abrirá hasta el día del congreso y que revelará el nombre de su equipo. Ni un episodio de “Perdidos” da tanta emoción. Pero Mariano no es tonto. Con esta espera en la que aún no ha mostrado una sola carta, sus adversarios, impacientes y tratando de cargárselo, están enseñando casi todas sus jugadas. Hecho que le permite redactar una lista cerrada y bloqueada, no de amigos, sino de enemigos. Una información muchísimo más útil, dónde va a parar.

No obstante, que no se confíe Rajoy. Su lista estará cerrada y bloqueada, pero no puede olvidar que tiene suplentes y que puede estar incompleta. No todos sus adversarios van a ser tan obvios como Aguirre o Zaplana. El político valenciano, aunque tristemente haya sido elegido diputado por Madrid, estaba hasta el gorro de Mariano. Era evidente y su salida a Telefónica, previa autorización monclovita, es más una salida en falso que el cierre definitivo de una herida. Se sabe que antes de su salida fue invitado a encabezar la revolución popular (esto de revolución popular no deja de tener su gracia) contra Rajoy. Pero no coló. Eso sí, cedió a un par de sus diputados amigos para que le hagan las cuentas de los compromisarios de cara el congreso de junio a las personas que le animaban. Ahora, a la espera. Lo mismo que Aguirre, cuyo objetivo es colar una pequeñita reforma en los estatutos que permita establecer el sistema de primarias como el mecanismo de designación del candidato a la Presidencia del Gobierno. ¿Se imaginan una batalla al estilo Clinton-Obama? No, ¿verdad? Yo tampoco.

A la salida de Zaplana le sigue la de Acebes. [Que ya comentaremos en su día, o no.] Y se habla del fin del aznarismo en el PP. En fin, debe ser que a Rajoy le nombró Rita la Cantaora, también conocida como Rita the Singer. Pero no sólo a él. Que puede que Aznar ya no se dedique a la política, pero Aristegui sí que está en activo, y éste le escribe algún que otro discurso al ex Presidente que le hizo diputado. O Astarloa, de la misma familia política que Mayor Oreja. Eurodiputado, este último, que reclama no sólo la vuelta de Aznar, sino también la de Álvarez Casco y Rato, y ya de paso, que inventen una máquina del tiempo y vuelvan a 1996 cuando accedieron al Gobierno de la Nación por primera vez.

La estrategia de agrupar a todos los enemigos es efectiva a corto plazo. Si no consigues hundir a tus enemigos a una profundidad desde la que no puedan levantarse, mejor no lo intentes. Y me temo que Rajoy no tiene más que una pequeña victoria a la vista dentro de una guerra que se extenderá a lo largo de los próximos años. De hecho, sus adversarios ya se han dado prisa en aclarar que el congreso sólo cerrará en falso un problema. Que la batalla vendrá después. Y estaremos aquí para comentarla.

Etiquetas:

 
publicado por Øttinger a las 7:42 PM | Enlace permanente | 1 postilla (s)
02 mayo, 2008
Manuela también se sublevó
Daoiz y Velarde son dos nombres propios de la historia de Madrid. Al igual que Torrejón y Pérez Villamil. O el de muchos otros hombres. Sin embargo, la historia del Levantamiento del Dos de Mayo de Madrid es, también, una historia de mujeres. Son muchas las veces que hemos hablado de las contribuciones que han hecho las guerras por la igualdad de la mujer. Esta no podía ser menos. Los sucesos de 1808 se escribieron con el nombre del pueblo de Madrid, y en ellos no había distinción entre hombres y mujeres. Las más de tres mil personas que presentaron batalla a los 35.000 soldados franceses el primer lunes del mes de mayo de 1808 no entendían de géneros.

Y sin duda, por encima de todas ellas, una figura, la de Manuela Malasaña Oñoro, una adolescente madrileña que vivía en la calle de San Andrés 18 de Madrid. Bordadora de profesión, fue una de las víctimas del Levantamiento. Existen dos versiones sobre su heroica muerte. La primera de ellas dice que ante la entrega del Parque de Monteleón a los ciudadanos de Madrid, por parte de Daoiz y Velarde, para su resistencia frente a las tropas invasoras, Manuela se unió a su defensa ayudando a su padre. Desde la ventana de su casa, muy próxima a Monteleón, le pasaba los cartuchos de la escopeta a su padre para que éste disparase contra los soldados franceses. En una de las refriegas la joven murió. Más tarde lo haría su padre tras gastar su último cartucho en la defensa de Madrid.

En una segunda versión, menos épica pero igualmente memorable, Manuela abandonó el taller en el que trabajaba tras el Levantamiento. Cuando la situación se hubo calmado, intentaba regresar a su casa cuando fue hecha prisionera por la tropa francesa. Ese mismo día fue ejecutada bajo el cargo de posesión de armas. El arma, tratándose de una batalla desigual entre población civil y un ejército perfectamente pertrechado, no era otra que unas tijeras, unas tijeras de bordadora. [Debemos aclarar que Murat promulgó el “Decreto de Guerra”, según el cual la posesión de cualquier instrumento afilado, contundente, explosivo… que pudiera emplearse en una ataque contra la tropa francesa, hacía a su poseedor merecedor de la pena.]

En un caso o en otro, la joven madrileña fue enterrada en el Hospital de la Buena Dicha, situado en la calle Silva 25. Lugar al que acudieron la mayoría de los heridos del Levantamiento del Dos de Mayo. Pronto se conoció su historia. La corta edad de Mañuela, quince años, junto a que se trataba de una mujer, le concedió una gran popularidad. Convirtiéndose en una ejemplo de sacrificio, entrega y valor del pueblo de Madrid en la resistencia contra el invasor. En el Archivo Municipal de Madrid, en la relación de víctimas que se conserva a raíz del estudio publicado en 1908, Manuela Malasaña consta con el número 74. En su honor, el barrio en el que se encuentra la Plaza del Dos de Mayo (en el que se ubicaba el Parque de Monteleón), recibe el nombre de Malasaña. Barrio en el que también se encuentra una calle con su nombre.

En el Bicentenario del glorioso Levantamiento del Dos de Mayo, madrileños todos, nos vemos en Monteleón.

Etiquetas: ,

 
publicado por Øttinger a las 12:51 AM | Enlace permanente | 2 postilla (s)
29 abril, 2008
Crisis forzadas
Que Fraga es un político interminable lo demuestra, además de su edad, que aún a día de hoy se empleé su famosa técnica de demostrar que algo no está mal haciéndolo uno mismo. Naturalmente me refiero a Palomares y el célebre baño del, por aquel entonces, Ministro de Información y Turismo tras la caída accidental de algunas cabezas nucleares en los alrededores de esa localidad. Desconozco si esta fue la primera vez que un político empleó esta técnica para demostrar a la opinión pública que algo que parecía inseguro no lo era en realidad porque él lo hacia. [Quizás, si hacemos algo de memoria, la primera en emplear esta maña fue la Reina Isabel con sus paseos en el Londres bombardeado de la Segunda Guerra Mundial.]

La técnica es sencilla. ¿Radioactividad en una playa? Baño en la playa. ¿Carne vacuna con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob? A comer carne de vaca como un loco. ¿Aceite de girasol bajo sospecha? A beber aceite de girasol como un poseso y a buscar, inmediatamente después, un baño en el que dar salida al aclarado intestinal que puede provocar tanto abuso del oleoso elemento.

En realidad la única innovación del Ministro de Sanidad es cagarla de manera más monumental, aún, que muchos antecesores en el cargo. [Y mira que está complicado superar el cocido con rodilla de cerdo de Celia Villalobos.] Las alarmas sanitarias suelen tratarse de una manera un tanto dispar y, siempre, en función del sector al que afecta. Y cuando decimos sector, naturalmente, en ningún caso nos referimos a la población. Se trata de la potencia que le dan sus contactos y las influencias que éstos pueden ejercer sobre los responsables políticos. Sin ir más lejos, los poderosos lobbies pro-nuclear han conseguido disimular el incidente de la central como si fuese mero episodio de Los Simpson.

Comunicar en las situaciones de crisis es difícil. Muy difícil. Lo que es sencillo es crear una crisis comunicando una situación que no debería ser de riesgo. Es decir, si el Ministro hubiese hecho una declaración pública situando el problema en los términos justos en los que se trata, describiéndolo y dando el nombre de las empresas exportadoras afectadas por la contaminación, puede que hubiese hundido a unas cuantas aceiteras. Pues los consumidores habrían tachado de la lista de su compra a las mismas. Pero con este ocultismo y desconocimiento de la situación real, ha provocado que las ventas de aceite de girasol caigan de manera generalizada. Más cuando no se sabe qué empresas están afectadas. Ahora, como no se sabe cuál es, pues todas malas. Cosa que seguro le agradecerán las aceiteras al Gobierno.

La comunicación en situaciones de crisis requiere un conocimiento absoluto de la realidad para no dejar ningún cabo suelto y expuesto a la especulación y la interpretación. En este sentido, la comunicación del Gobierno, al igual que ya sucediera en la Legislación pasada, es un completo desastre. Y no se arregla con mejores argumentos, pues la réplica es que en unos meses ofrecerá la lista de las marcas afectadas por el aceite ucraniano. Y es imprescindible no mentir. Pues hasta la fecha se ha afirmado con rotundidad que el aceite está contaminado con hidrocarburos pero que, en ningún caso, es peligroso para la salud de los consumidores. Más le vale al Ministro que no lo sea y no le aparezca un pez de tres ojos. Comunicar obviando la verdad de una manera evidente en situaciones de crisis suele salir mal o muy mal si te pillan con el carrito de los helados. Y si no hagan memoria.

En cualquier caso, estas crisis de carácter silencioso (no hay gente gritando, simplemente se dedican a no comprar aceite de girasol), no son sino espasmos de lo que podrían ser. Durante unas semanas la mayoría de los consumidores mirarán mal al girasol tornando sus ojillos al mucho más caro aceite de oliva. Y poco a poco, como ya sucediera con las vacas, los pollos y otros derivados, la sociedad española caerá imbuida en el tópico clásico de “ahora es cuando más controlado está el tema del aceite”, y el consumo se recuperará. Las empresas se quejarán, el Gobierno ofrecerá unas indemnizaciones al sector, y fin del asunto. Y como único riesgo te la juegas si diez años después te aparece un par de enfermos de encefalopatía espongiforme. Claro, que diez años después a quién pides responsabilidades.

Etiquetas:

 
publicado por Øttinger a las 11:18 PM | Enlace permanente | 4 postilla (s)
25 abril, 2008
Obama, frente a la sombra del racismo
Este titular del diario El País hace mención a las complicaciones que en los últimos tramos de la precampaña demócrata le han surgido a Barack Obama. Tan sólo hace un par de semanas que la candidatura del senador de Illinois recomendaba a Clinton abandonar la lucha para evitar un mayor desgaste y, sobro todo, desembolso de dinero. Ella, con las carencias de su rival presentes, no ha cejó en su empeño, consciente de lo favorable de los estados que le quedaban por disputar. Estados en los que mayoritariamente la población es blanca, de clase media o trabajadora, y jubilados (con excepciones como Carolina del Norte). Es decir, el nicho de votantes de Clinton.

Estos votantes son fieles a Hillary. Aunque se ha vivido alguna que otra traición en los momentos en los que la candidatura de Obama estaba en la cresta de la ola, lo cierto es que, y con la victoria de Pensilvania se ha confirmado, siguen del lado de la senadora por Nueva York. Ahora se dice que este alineamiento de los grupos de votantes está dinamitando la candidatura de Obama. Ella ha ganado en la mayoría de los estados que eligen delegados por voto popular [sistemas de elección]. Además, lo ha hecho en muchos de esos segmentos clave a la hora de elegir Presidente. Cuestión que preocupa a Obama. Él sabe que no convence a estas personas y que, a pesar de llevar una cómoda ventaja de cara a la Convención Nacional que designará al candidato, la falta de proyección en unas elecciones presidenciales puede pesarle mucho. Entre otras cosas porque en el Partido Demócrata empiezan a preguntarse qué candidato contará con alguna posibilidad ante Mccain. Y más un partido alejado del poder ocho años y sin una perspectiva muy clara de recuperarlo inmediatamente, sea Obama o Clinton.

Lo que está claro es que si Obama no entra en muchos de los grupos de votantes claves, pese a ir encabezando la precampaña, lo tiene complicado en unas hipotéticas elecciones. Se está generando, además, una divergencia entre la militancia del partido y los intereses del mismo. Los militantes apoyan a Obama, tal y como demuestra el reparto de delgados que se ha producido hasta la fecha. Sin embargo, los militantes no son los electores. Los ciudadanos son un grupo tremendamente heterogéneo que ha dado, en los estados con sistema de voto popular para la elección de sus delegados, el apoyo a Clinton. Es una evidencia, además, que ambos se reparten una minoría clave en la elección. Para él los negros, para ella los hispanos. Empate. Pero además, ella se queda con los jubilados. Un voto tradicionalmente más conservador y en el que al Partido Demócrata le cuesta arrancar apoyos. También se queda con las mujeres (excluyendo a las negras) y con los blancos de clase media y trabajadora (fundamental este grupo al que recientemente Obama ha insultado gravemente). Él, por su parte, no encuentra rival entre los grupos de votantes jóvenes. Muy activos políticamente en el partido pero poco en una sociedad con cierto sedentarismo político.

Sí, la cosa pinta mal para Obama desde el punto de vista estratégico, aunque sigue contando con la enorme ventaja de tener más votos que ella y hacer primar la lógica de las matemáticas (aunque existen modelos alternativos). Pero no sólo necesita ganar por tener más delegados. Necesita hacerlo convenciendo de que puede ganarle a Mccain en todos los segmentos de población. La imagen es fundamental. Pero el tiempo apremia para una candidatura victoriosa hasta hace un par de semanas y a la que ahora empiezan a verle todos sus defectos. Y como último ataque o disculpa, no sabría decirles, han decidido a jugar la carta de la exclusión. Desde el primer momento de la campaña tanto Hillay como Barack acordaron que ser mujer o ser negro no sería un tema en disputa. Ambos han cuidado mucho no introducir esta evidencia como un punto de litigio, dejando a los secundarios hablar de ello. Y así ha sido. Por un lado miembros de la campaña y simpatizantes de Clinton han mencionado la misoginia estadounidense como un gran lastre para la senadora. Por su parte, y casi hasta la fecha, la candidatura de Obama y simpatizantes han dejado deslizar una especie de idea romántica del cambio que supondría que las minorías llegasen a la Casa Blanca. Sin embargo, y ante el último envite de una desesperada Clinton y la imposibilidad de penetrar en el segmento de votantes blancos, empieza a dejarse caer que Obama tiene dificultades porque Estados Unidos es un país de racistas.

La cosa no deja de tener gracia. Puede, y seguramente sea cierto, que Estados Unidos no quiera un Presidente negro. Del mismo modo que puede, y seguramente sea cierto, que Estados Unidos no quiera un Presidente mujer. Puede que por ello Mccain sea hombre y de un blanco de guiri recién llegado a Benidorm con sus calcetines negros. Pero lo que es indiscutible es que tanto para uno como para la otra, jugar esta carta, es el último navajazo que se podían dar. Obama se queja y llora porque los blancos no le votan. Del mismo modo en el que Hillary podría decir que los negros no la votan a ella. Pues la fidelidad de los votantes negros a Obama supera el 90%. Unas cotas extraordinariamente altas. Y asimismo, el segmento de las mujeres blancas está controlado por Clinton (con mucha menos fidelidad a decir verdad), únicamente porque identifican en la candidata a una compañera o amiga.

No obstante, no se dejen confundir. La cuestión del racismo no contribuirá con la candidatura de Obama. En primer lugar porque a nadie le gusta que le insulten. Y en segundo lugar, y aún más importante desde el punto de vista estratégico, porque muestra una enorme debilidad de su candidatura a favor de una Hillary que, al menos en esto, se salva. No queremos decir que sea ella la que esté propiciando este debate. Pero sí que lo tiene muy presente y que en este terreno tiene todas las de ganar.

Qué ganas tengo de que triunfe la propuesta encubierta de Aguirre para que el PP instaure el método de primarias para la elección del candidato a la Presidencia del Gobierno. Lo que nos vamos a divertir.

Etiquetas: , , ,

 
publicado por Øttinger a las 12:33 PM | Enlace permanente | 0 postilla (s)
22 abril, 2008
Ni pa’ ti, ni pa’ mi
Esperanza Aguirre siempre ha tenido una especial habilidad para decir no cuando quiere decir sí, y decir sí cuando quiere decir no. Una habilidad que en política vale su peso en oro y que ella ha explotado con gran inteligencia como demuestra su dilatada e importante carrera. Y en esto tiempos de lo que ella misma ha denominado como “período precongresual no podía faltar a sus modos. Ella quiere ser, no Presidenta del Partido Popular, sino Presidenta del Gobierno. Y es tan evidente que lo ha negado con tan poca rotundidad, y dejándose una puerta tan abierta, que cualquiera puede ver sus intenciones. Decir que el PSOE ha gobernado en España durante 20 años y el PP sólo 8 años, es decir mucho cuando se refiere a líder que ha perdido dos elecciones seguidas. Pide, la Presidenta de la Comunidad, autocrítica para averiguar el por qué de las derrotas populares. “Ganamos muchas de las batallas ideológicas y sin embargo perdemos las elecciones”, afirmaba. “Algo tendremos que revisar”, concluyó. Unas palabras que recordaban mucho a la ponencia que Ruiz Gallardón, “Si hemos perdido es que algo hemos hecho mal”, y que le costó una sonora pitada del público.

El problema que presenta Aguirre es que Aznar blindó el poder del líder popular. No es que pensase en Rajoy, sino que lo hizo en él mismo. En tiempos del hiperliderazgo, Aznar reformó el reglamento para que cualquier candidatura que se presentase a un congreso del partido requiriese 600 compromisarios como condición previa. Una cifra nada despreciable pues más o menos hay unos 2.500 (+ unos 500 miembros natos). Una medida clásica en los partidos presidencialistas y que responde a la incuestionable figura del líder que la llevó a cabo. Otra cosa es que gracias a esa medida, un líder altamente cuestionado vea cubierta sus miserias de cara a blindar un poder que en realidad no ha terminado de desempeñar nunca. Por tanto, este autofavor que se hizo a sí mismo Aznar, es el que está fastidiando la candidatura de Aguirre, que tiene a sus chicos contando compromisarios a ver si llega al mínimo exigido y puede presentar batalla en el congreso. No es que la candidatura le garantice la victoria en el congreso, pero al menos si le da la posibilidad de dar una sorpresa como la que se dio en el 35 Congreso del PSOE.

Y mientras ella cuenta compromisarios y busca apoyos, al tiempo en el que no despeja su futuro para no pillarse los dedos, Rajoy anda jugando a la piñata. Sí, a la piñata. Confiado en su suerte y sus cuentas, con el aparato del partido y el apoyo de la mayoría de los barones populares, el bueno de Mariano se está dedicando a darle palos a Aguirre cada vez que encuentra una ocasión. Secundado, en algunas ocasiones, por Gallardón (o su fiel escudero Cobo), que aprovecha la ocasión para devolver algún golpe de los muchos que ella le ha dado a él. Demostrando, el líder del PP, una vez más, su cobardía y su total inoperancia y desprecio por los intereses de su partido. En primer lugar, si quiere debate que abra el Congreso y rebaje las condiciones para presentar candidaturas. Que no se aproveche ahora para decir públicamente lo que piensa de Aguirre y ante el primer envite mande a su equipo a decir que no ha dicho lo que todo el mundo le ha oído decir. Mucho más, cuando se permite el lujo de despreciar Madrid. Sí, Madrid puede ser sólo 25 personas, pero los votos de Madrid fueron los que le permitieron sacar pecho en las Municipales y Autonómicas. Y, más grave aún, el PP sin un resultado similar en Madrid, jamás tendrá una opción real de gobernar en España. Sólo le faltaba al PP, después de perder Cataluña y el País Vasco, perder ahora Madrid. Menuda herencia va a dejarle Mariano a su sucesor, o sucesora.

Pero puede ser aún más cobarde Rajoy. Como clave última de su estrategia avisa que él no anunciará hasta el día antes el nombre de las personas que le acompañan en su candidatura. Es decir, seguirá jugando con la incorporación, o no, de Ruiz Gallardón para cabrear a la otra y hacerle ver que si ella se presenta, él presenta al Alcalde de Madrid como Secretario General. La culpa de esto no la tiene la inquina de Aguirre contra Gallardón, ni la cobardía de Rajoy que no tiene el más mínimo asomo de valentía política. La culpa de esto la tiene la ambición del Alcalde, que debería desmarcarse cuanto antes y salvar, al menos esta vez, su honrilla. Y que conste, que apuesto por el Alcalde como candidato a la Presidencia del Gobierno. Que a kamikaze no me gana nadie.

Por último, y como pirueta final, los sectores mediáticos próximos al PP intentan salvar la cara, sobre todo los próximos a Aguirre, diciendo que todo esto es parte de una maraña que hace que no se hable de las cosas malas que hace el Gobierno. Como si la gente fuese del todo gilipollas y se inventase que ella y Rajoy ya no se llevan ni juntan.



Etiquetas: , , ,

 
publicado por Øttinger a las 2:12 PM | Enlace permanente | 7 postilla (s)
20 abril, 2008
La cocina presidencial
Hillary agota su tiempo y el tiempo agota a Hillary. El sector mediático estadounidense está dispuesto a enterrar a la precandidata demócrata y ya ha sido declarada perdedora. No es que critique a estos medios de comunicación por hacer lo que hacen siempre. Pues antaño apoyaron al propio Bill en su precandidatura del mismo modo que hicieron posteriormente durante las dos campañas presidenciales que ganó. Lo que pasa es que puede que la ex asesora de campaña de Hillary tenga mucha razón, del mismo modo que también la tenga el propio Elton John (toma ya! Menudo referente político.). Ambos concluían que sólo la misoginia impediría que Clinton fuese presidente. En realidad la ex asesora iba un poquito más lejos.

Obama es negro, sí. Y también es hombre, sí. Así que es hombre y negro. Esto está claro desde el principio de la contienda electoral. Y la combinación de ambos factores es una ventaja, por mucho que se haya intentado sacar de la campaña el color de la piel y el género de los candidatos. Mientas que a Hillary le pesa el continuismo de su apellido (piensen en Bush-Clinton-Bush y otra vez Clinton) y el machismo imperante en prácticamente todo el mundo. Y si no que se lo digan a las ministras… Lo que quizás no está tan claro es si un hombre que ha subido como la espuma y no tiene demasiada experiencia puede ser un buen presidente del gobierno. En esta cuestión la respuesta es sencilla y casi automática, seguramente no pero si la gente le vota será que sí. Y tampoco significa que Clinton cuente con la experiencia necesaria para sacar de la crisis que vive Estados Unidos pese a su estancia de ocho años en la Casa Blanca como Primera Dama. Sin embargo, esta es la carta que la candidatura de Clinton está jugando, de manera muy acertada, con Obama. “Si no soportas el calor, sal de la cocina”. Es decir, si me acusas de continuismo, toma continuismo.

Obama, seamos realistas, no es más que una pegatina bien confeccionada a la que a veces le falta algo de pegamento para no plegarse por las esquinas. No es que Hillary no cuente con su buena dosis de marketing. Su cirujano, sin ir más lejos, puede dar buena cuenta de ello, pero es que estamos hablando de un fenómeno meteórico. Hollywood se siente fuerte por poder colocar de nuevo a uno de sus chicos en la Casa Blanca y el poder mass media está por la labor. Desde el primer momento ambos candidatos han jugado a la campaña negativa, por lo que las acusaciones de Obama a una Hillary desesperada están absolutamente descompasadas en el tiempo. Pero es que la cagada de Obama ha sido espectacular. Acusar a la América rural de “amargados, aferrados a la religión y las armas” es cavar tu propia tumba. Son muchos los votantes que se encuentran en ese perfil criticado por un recién descubierto elitista candidato. Hasta la fecha la elitista era ella, pero parece que ahora que se ve próximo al despacho oval, él también pierde distancia con el suelo y se eleva sobre el plano.

No deja de tener gracia que sea Obama ahora el que acuse a Clinton de decir lo que la gente quiere oír. En primero lugar, porque es eso lo que tratan de descubrir las baterías de encuestas y sondeos que se hacen en cada estado en el que se celebran primarias. Y en segundo lugar, además de que ambos lo hacen, porque era la tradicional acusación que Clinton le hacia a su compañero de partido. Por tanto, esta “pelotera” de Obama y el ataque de su candidatura contra las técnicas desesperadas de Clinton evidencia una cosa, que se está poniendo nervioso ante el resuello de la candidatura de su rival.

En el deporte, ante la proximidad de una victoria, se intenta averiguar si el deportista en cuestión será capaz de acabar ganando o la perspectiva del éxito le hará desconcentrarse y terminará perdiendo (eso que dicen en el argot del tenis, ¿le temblará el brazo?). No hay mejor símil. Ante la inminente victoria de Obama, las malas artes de la comunicación política y el marketing político han salido al rescate de una Clinton extasiada. Y a esto ha contribuido declaraciones desafortunadas de Obama, un pastor religioso que se supone intenta ayudarle y, sobre todo, las primeras encuestas a nivel federal que conceden una tímida ventaja a Clinton. A Obama le empieza a temblar el pulso y no ha averiguado la manera en la que acabar con la carrera de Hillary. Esto puede costarle caro. La imagen prediseñada como una fotocopia del mismísimo Kennedy se desmorona poco a poco ante la impaciencia del éxito y se le empieza a comparar con Kerry. Y no hay nada peor que un efecto recuperación o remontada para recabar apoyos y un efecto derribo o derrota para perderlos.

La próxima parada es Pensilvania. Un estado en el que Hillary contaba con una ventaja de 20 puntos en el inicio de las primarias pero que, lógicamente por la caída a los infiernos de Clinton, había descendido hasta 5 puntos. Ahora parece que será algo más holgada, aunque habrá que esperar hasta el recuento en una urnas en el que los “pueblerinos” que tan poco le gusta a Obama tienen un peso específico. En caso de ser mayor de lo esperado, Clinton no sólo respirará sino que pondrá mucho más nervioso a su rival obligándole a emplear una estrategia más agresiva para no perder el que puede ser el estado definitivo en su carrera presidencial, Carolina del Norte.


Etiquetas: , , ,

 
publicado por Øttinger a las 1:58 PM | Enlace permanente | 3 postilla (s)
14 abril, 2008
Una iconografía para la III República
La enseña que ven sobre estas líneas no es otra que la bandera de España que el bando nacional adoptó como propia durante la Guerra Civil. En un primer momento, el pronunciamiento de Franco y los nacionales hablaban del respeto de la legalidad republicana y la vuelta al orden anterior a los últimos años de la II República. Por ello, durante la contienda eliminaron el morado “republicano y volvieron al tradicional rojo y gualda. Una vuelta que no eliminó el escudo con la corona mural ni el resto de símbolos republicanos. Simplemente el orden o la vuelta al estado anterior se traducía, en el lenguaje iconográfico, en un sencillo cambio de color de una sola franja. Un sólo color marcaba la diferencia ideológica de dos bandos, por encima de la forma del Estado.

El nido de conspiradores que frecuento, y que se parece más a un club de yoga por el éxito que obtenemos habitualmente en nuestras elucubraciones, se planteó una terrible duda, ¿cómo crear una nueva iconografía que apoye la idea de una III República? La cosa es que el morado no vende. O mejor dicho, vende una idea que no ayuda ni apoya a la III. Como hemos dicho en otras ocasiones, la tricolor está tan vinculada al período histórico en el que se creó que no puede proyectarse como idea de futuro. Su vinculación a la Guerra Civil, procurada en extremo por aquellos que insisten en defender la corona, está tan arraigada que será difícil desprenderse de esa carga. Sin embargo, en este sentido el tiempo juega a su favor. Pues la generación, o generaciones, que ha vivido la guerra o la postguerra desaparece paulatinamente. Por tanto, ese miedo antropológico que se mete con el binomio República-Guerra Civil pierde progresivamente fuerza. Puede que no todo lo rápido que nos gustaría. Es por ello que estamos ante la obligación de buscar nuevos símbolos que representen una manera de pensar una República actual, saltándose los recuerdos y proyectándose en un futuro cercano.

En España, seamos realistas, no existe una corriente de pensamiento favorable a la República. Por mucho que nos duela, los cuatro gatos y tres nostálgicos son insuficientes. Y si todo el apoyo que le queda a la III son los quemafotos o los periodistas del corazón resentidos, estamos jodidos. Pero no todo está perdido. La inexistencia de un sentimiento republicano no implica la inexistencia de unos síntomas republicanos. Me explico. Como todos saben, un síndrome (como el de Ottinger) es un conjunto de síntomas. Los síntomas pueden ser de lo más diverso y sólo en conjunto suponen un fenómeno como un síndrome. En la actualidad, y traducido esto a términos políticos, se observan muchos síntomas de un republicanismo evidente. No son exclusivamente republicanos. Cierto. Pues la existencia de un carácter más o menos democrático, o la concepción de lo Público como una prioridad del Estado, pueden ser ideas coincidentes con otras mentalidades o formas de Estado. Pero cada vez son más las señales que evidencian una incomprensión con el modelo actual, atacándolo en la base que sostiene su idiosincrasia, la irracionalidad de garantizar un sistema democrático en el nacimiento de un varón.

Todas estas señales, puede que mínimas, debe ser canalizadas para generar un síndrome republicano. De nada sirve que la gente no esté de acuerdo con el abultado presupuesto de una familia a la que se mantiene a perpetuidad, o que los intereses privados prevalezcan sobre los públicos... si no concluyen en una “caída de la venda”. Hace mucho tiempo me preguntaron en qué cambiaría España si en lugar de ser una Monarquías parlamentaria fuese una República (federal, esto lo digo yo). La respuesta es sencilla de escribir pero complicada de imaginar. Y es que el Estado no se herede de una tradición monárquica corrupta, llena de pactos fraticidas, en la que no existe una idea de modernidad... hace que el modelo que resulte sea el actual. Sin embargo, imaginen por un momento que no hay deudas del pasado. Que la modernidad es la motivación y que el Estado convierte a los ciudadanos en la garantía de su modelo y no a un varón de una determinada familia. Este cambio de mentalidad puede ser tan sustancial que la transformación formal de un Rey a un Presidente de República sea sólo una anécdota.

Pero para que todas estas piezas encajen y formen el puzzle es necesaria la creación de un sentimiento republicano. Es en este punto donde debemos propiciar el nacimiento de una nueva iconografía para la III República. Unos símbolos que pongan de manifiesto la voluntad de ruptura con el modelo actual y que inviten a unir las discrepancias que los ciudadanos pueden tener con esta Monarquía Parlamentaria. Por encima de las ideologías partidistas y por encima del binomio descrito anteriormente. No tenemos una propuesta concreta, aunque se aceptan ideas y sugerencias. Puede que la bandera actual sin corona ni flor de lis (por mucho que se parezca a la del bando nacional y, por tanto, le haga el juego a los guerracivilistas), puede que una franja morada en la primera banda en lugar de la tercera para indicar que ya no se trata de la II sino de la III, un escudo sin corona de ningún tipo... algo hay que crear. Del mismo modo en el que la II rescató el himno de Riego como banda sonora revolucionaria, para terminar convirtiéndose en himno oficial, es necesario crear una inercia. Debemos crear algo que al principio pase inadvertido y que poco a poco pueda calar y dejarse entender más allá de la estética que presente. Un símbolo al servicio de una idea creciente que cada vez una más voluntades.

Etiquetas: , ,

 
publicado por Øttinger a las 12:52 PM | Enlace permanente | 5 postilla (s)
hitcounter