25 febrero, 2007
Sexismo publicitario
El sexo vende, y vende mucho. Sin embargo no nos confundamos que el objeto de esta entrada no es el sexo en publicidad sino su significación relacionada con el género. Aunque también trataremos la cuestión del sexo, que al fin y al cabo la relación del sexo y la mujer en la publicidad es uno de los recursos más viejos que se recuerdan. (Cuatro líneas y una divagación.) La polémica por el anuncio de la marca Dolce & Gabbana no es nueva, eso lo sabemos todos, pero quizá solemos prestar demasiada atención a este tipo de iniciativas, la solicitud de retirada ha sufrido una enorme mediatización, y de este modo se genera un efecto de publicidad indirecta que le resulta al anunciante de lo más rentable y que termina perdiendo el sentido de la acción primitiva. Materia en la que Benetton obtiene resultados sobresalientes en cada una de sus campañas.

A pesar de la pretendida antigüedad en la que nos hemos quedado los españoles, eso dicen desde Italia (repito, desde Italia), debemos tener claro que sí las Instituciones Publicas realizan esfuerzos por la equiparación en el desarrollo de todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos, independientemente del género, parece evidente que también vigilen la formulación de la publicidad. Al fin y al cabo la exposición de estos contenidos están regulados por la legislación. Aunque se acote de una manera un tanto laxa las cosas que se pueden poner y no poner en lo relativo al contenido, que no a la creatividad. Es decir, un anuncio en España no puede contener un mensaje que ataque a una compañía rival, rebajando o despreciando su producto, pero no prohíbe que el ingenio publicitario recurra a una comparación de la composición de tu producto y él de la competencia para demostrar que el tuyo es más natural. También prohíbe de manera taxativa enunciar hechos que son falsos, pero permite que un producto de limpieza proclame que sirve para la desinfección cuando en una prueba de laboratorio mata a un par de gérmenes de los millones que pululaban por el tubo de ensayo. Mentiras no, pero sí omisión de la verdad. Por tanto, en lo que se refiere a la parte de la creatividad para salvar las limitaciones de la legislación andamos más que sobrados. Y este es uno de los problemas que nos sugiere el tema de la entrada, la claridad con la que se puede ver el sexismo en un anuncio. Claridad que puede depender, en un alto grado, de la interpretación que se realice del mismo.

Por ejemplo, el famoso anuncio retrata una agresión a una mujer o se trata de sexo consentido como otros apuntan. La verdad es que había visto el anuncio justo antes de la solicitud de retirada y no me había parecido nada del otro mundo. Nada que no haya hecho la marca italiana con anterioridad (puede que la costumbre sea lo peor del caso). Sin embargo, a raíz de la polémica y el análisis en los términos de la denuncia puede empezar a entender que quizás, podría, ya lo veo, eso es… los rasgos de la violencia, la pasividad de los hombres que contemplan la escena… No quiero decir con esto que se haya inducido el pensamiento, pero si es cierto que desde la revisión de la publicidad muchos mensajes subliminales saltan a primer plano. En una tercera revisión sigo sin ver esos componentes netamente violentos, y aunque entiendo que sí podría tratarse de una escena de violencia sexual contra la mujer, también podría serlo de sexo consentido. Ambigüedad y triunfo del publicista que insinúa justo hasta el punto en el que puede defender su trabajo como una fotografía artística y no como el retrato de una violación. Más si tenemos en cuenta que el tema central es el sexo.

Esta sutileza es el elemento más peligroso con el que cuenta a su favor la publicidad en las cuestiones relacionadas con el género. Entre otras cosas porque nos detenemos con mucha facilidad en todo lo sexual (o sexista) y pasamos por alto muchos otros anuncios en los que las mujeres aparecen desempeñando roles de sumisión, tradicionales de ama de casa, madre amantísima de sus hijos, etc. que no levantan muchas suspicacias y que a la inmensa mayoría les parece estupendo. Existen, debemos reconocerlo, asociaciones que se encargan de la denuncia de este tipo de publicidad, pero pasan demasiado por alto el reforzamiento de todo tipo de estereotipos relativos a la mujer. Imágenes que no sólo se encuentran en el clásico anuncio de detergente o de la madre llevando a los niños al colegio, se encuentran en series, películas, reportajes en las revistas… Perpetuando viejos esquemas, que han sido retocados y actualizados, y que permanecen en nuestro imaginario más allá de lo aparente.

El Instituto de la Mujer cuenta con una dirección en la red para efectuar denuncias de posible publicidad sexista. Además, si uno revisa los informes del Observatorio de la publicidad, órgano encargado de tales labores, verá que cuenta con una gran actividad. Actividad que puede que a veces sea demasiado impulsiva en la detección de casos de publicad sexista, sin comprobar el contenido ni fondo de muchos de estos anuncios. Por ejemplo, me sorprende ver que está incluida en la lista de anuncios denunciados por sexismo el cartel de la película “Secretary”, que se encuentra junto a estas líneas. Lo evidente del mismo salta a la vista de una manera tan clara que no es necesario preguntarse que llevó a esta Institución a formular la denuncia. A pesar de ello, si nos detenemos en la sinopsis de la película (y mucho más si la vemos) podremos comprobar que el argumento de la cinta es la denuncia de un caso de acoso sexual de una secretaria a su jefe. Es decir, que la evidencia sexista del cartel no es más que un reclamo que pone en evidencia ese papel que se le otorga a estas mujeres y que es objeto de denuncia. Puede que el fin no justifique los medios como dice el refrán, ya que en esta ocasión la forma no era la acertada, pero sí el contenido.

[En la galería de la derecha algunos de los anuncios denunciados en los últimos años por Instituto de la Mujer]

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publicado por Øttinger a las 12:30 PM | Enlace permanente |


8 Postilla (s):


A las12:39 AM, febrero 26, 2007, Blogger Petrarca

Por mí que se vayan a la mierda

 

A las10:03 AM, febrero 26, 2007, Blogger el_situacionista

Por no hablar de esos anuncios donde las mujeres, en corrillo, se preguntan cómo limpiar ésto o aquéllo y, de repente, el único hombre del anuncio aparece en escena para darles la solución. Como diciendo "a ver, so estúpidas, que no sabeis hacer nada sin mí".

Si metieran tanto la tijera como se debe, me temo que hablaríamos ahora de "censura feminazi". Lo cual sería un síntoma de dónde estamos anclados.

 

A las11:56 AM, febrero 26, 2007, Blogger Øttinger

"censura feminazi", no olvides registrarlo. Simplemente épico.

 

A las3:08 PM, febrero 26, 2007, Blogger C.C.Buxter

Anuncios en los que una mujer cambia a su marido porque no sabe utilizar el horno, donde se dice "muy bien chicos, por fin podéis hacer dos cosas a la vez", donde una mujer afirma "los hombres no saben separar la ropa blanca de la de color antes de poner una lavadora"... ¿estos anuncios deben ser considerados sexistas y prohibirse? Por mí, no; pero si realmente se quiere combatir esta forma de sexismo por considerarla socialmente nociva, debería hacerse en todos los casos, y no sólo unidireccionalmente. Si es sexista que la rubia embutida en cuero que busca a Jacques en su moto, también lo es que unas oficinistas espíen a un obrero mientras se toma un refresco sin camiseta...

Este tipo de iniciativas es doblemente contraproducente. Primero, porque beneficia a la marca a la que se pretende combatir. Yo ni siquiera había visto estos anuncios, y si los hubiera visto, no me habría detenido ni dos segundos en ellos. Es como cuando el Vaticano condena algún libro o película: éxito asegurado. Y segundo, porque provoca en muchas personas un rechazo casi instintivo hacia el "feminismo", al identificarlo no con las feministas de verdad, que piden la igualdad entre hombre y mujer (es decir, la igualdad entre personas; en este sentido sí soy feminista), sino con las radicales que ven en todos sitios actitudes falocráticas consecuencia del milenario patriarcado.

Un ejemplo (aunque no tiene nada que ver con el caso) lo he escuchado hoy en la radio. Se discutía sobre la prostitución; Pilar Rahola pedía la prohibición penal, mientras que Juan Adriansens estaba a favor de la prostitución cuando es libre y voluntaria. Rahola, airada, le ha dicho: ¡qué mirada tan masculina que tienes! A lo que Adriansens le ha contestado, como si fuese Jack Lemmon: ¡Es que soy un hombre! Una opinión no es buena o mala por ser femenina o masculina (si es que esto significa algo), sino por lo que dice. (No obstante, he de decir que Pilar Rahola no es precisamente un ejemplo de lo que pretendo denunciar; muchas veces se opone al dogmatismo de esas feministas radicales).

Para ver que en todos sitios cuecen habas, aquí se puede ver otro ejemplo de censura publicitaria y de interpretaciones cuanto menos dudosas:

http://blogs.cadenaser.com/bernatdedeu/2007/02/vivir_en_ny_ent_7.html

 

A las5:37 PM, febrero 26, 2007, Blogger Harry Reddish

Quisiera unirme a esta bonita tertulia apoyando lo que dices acerca de la propaganda colateral derivada de la polémica sobre el anuncio en cuestión. Creo que la creación de la polémica es una estrategia para poder hacer llegar la existencia de un producto, que de otra manera y por sus peculiares características (decidme quien puede permitirse algo de Dolce & Gabanna que no sea el saldo encontrado en la tienda Outlet de la periferia) no llegaría a determinado público. Es evidente que la imagen no tiene nada de inocente y muestra lo que muestra, pero no es muy distinto de lo que otros anuncios muestran hoy en día. Si uno se fija en la publicidad que emiten durante todo el día, se dará cuenta que más de la mitad hacen referencias o alusiones al sexo (desde anuncios de galletas o de coches - curioso ese anuncio de en qué se fijan las mujeres). La utilización de reclamos sexuales en la publicidad es más antigua que el tabaco (que por cierto, no puede anunciarse bajo la cateta y mojigata legislación europea, pero eso es otro asunto). La reproducción de patrones culturales propios del patriarcado (con una papel subsidiario y cosificado de la mujer) es reflejo de nuestra sociedad. Nuestros anuncios no hacen más que reflejar lo que somos. Si queremos deshacernos de esa clase de tópicos y del concepto mujer-objeto debemos profundizar en la educación de la sociedad. El censurar esta clase de anuncios, desde luego, creo que no está de más, si en verdad atentan contra la dignidad de las mujeres (creo que éste, por muchas vueltas que le quieran dar, representa lo que representa). Sin embargo, creo que también se le está dando una publicidad excesiva al asunto que era lo único que se buscaba con tan escandalosa entrada. el_situacionista, patenta lo de "feminazi", ya!!!
Felicidades por tu entrada

Salud!!!

 

A las1:07 PM, febrero 27, 2007, Blogger Reverendo Pohr

Hola!

Todo indica que el mundo de la publicidad va destinado a dar a conocer unos productos y, en la medida de lo posible, instigar su consumo. Para ello hay profesionales que utilizarán lo que haga falta para llegar al consumidor: mensajes creativos, mensajes basados en roles clásicos, mensajes provocativos, mensajes absurdos,... De hecho, los publicistas de ese anuncio en cuestión ya ha conseguido un triunfo incuestionable: se habla, como ahora estamos haciendo, de su "creación".

La principios en los que se basa la publicidad no forman parte exclusiva de la que podríamos llamar "moralidad convencional". El "sexismo" es una herramienta más y da la sensación de que llega a la gente.Especialmente ahora, con gente dispuesto a buscarlo para criticarlo y perseguirlo. ¿A quién favorece el "ruido"?

Otro tema diferente a discutir es el tema de las diferencias de género. Su uso en la publicidad me parece puramente funcional (no me parece que pretendan perpetuar una mentalidad o un tipo de cultura, porque si éstas cambian, la publicidad se transforma, porque el objetivo final no cambia). Aparte de ella, ¿qué es lo que se pretende? ¿Acabar con algunas "injusticias" o desigualdades históricas? ¿Defender a los/as débiles?¿Difuminar las diferencias entre hombres y mujeres para redefinir el concepto de persona? ¿explotar al máximo otro instrumento de poder al servicio de intereses particulares, tanto de hombres como de mujeres?

Más allá de tanta reflexión, escribir sin caer en lenguaje sexista me parece un auténtico coñazo. No creo que estar siempre hablando o escribiendo con "el/la, -ado/-ada, ect" sirva para conseguir mayor implicación social de la mujer ni conseguir mayor igualdad de oportunidades sobretodo la salarial, que es la que, con razón, suscita mayor preocupación.

Greetings

 

A las8:02 PM, febrero 27, 2007, Blogger Øttinger

C.C.Buxter, la más mínima excusa sirve para recordar a Wilder. Estoy de cuerdo contigo, al final se mete a todo el mundo en el mismo saco y el feminismo termina convirtiéndose en no se sabe muy bien qué. Pero algo peyorativo.

Harry no olvides que estas marcas venden más por los accesorios y complemtento que en ropa. La colonia, los calzoncillos o una pulsera son más baratos que un vestido. Y con esta publicidad, se llega directo al corazón de un determinado público, ávido de llevar la polémica por encima de la cintura del pantalón.

De otros anuncios pretendidamente inocentes destaco el de galletas Príncipe que patrocina Los Simpson, eso no es casi sexo entre menores?

Reverendo tienes razón en caso todo lo que dices. Sin embargo, los anuncios si imponen conductas (eso y otros muchos instrumentos), reforzando roles y estereotipos, calando en la mente de los que los ven de una manera subliminal pero tremendamente efectiva. Porque (aquí viene el truco o artificio) cuando te hacen el juego de relacionar la cerveza con un color, ¿qué color dices?

Un saludo y gracias por lo comentarios.

 

A las9:55 PM, marzo 14, 2007, Blogger Paz

Desde el año 1995, los Estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron la Plataforma de Acción de Beijing (PAB), pero el aumento de imágenes que perpetuan la violencia contra las mujeres y la falta de acceso de las mujeres a la expresión y toma de decisiones en los medios, sigue perpetuándose ( informe de de la PAB en el año 2000)
Teniendo en cuenta algunos de los motivos que mantienen la sujeción de la mujer la PAB recomendó a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones de los medios aumentar la participación y el acceso de las mujeres en los medios y en las nuevas tecnologías de la comunicación. Además de promover una imagen balanceada y no estereotipada de las mujeres en los medios.
Mis enhorabuenas al Instituto de la Mujer.

 
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