
El paso de las Generales ha dejado más preguntas por responder que un capítulo de
Perdidos. Como las cosas no han cambiado demasiado (el PSOE gobernará fiel al estilo Zapatero y el PP permanecerá en la oposición fiel, al menos de momento, al estilo Rajoy), centramos nuestra atención en cuestiones colaterales que han terminado por robar el interés a la victoria socialista. Yo no sé si es muy normal que la mayoría de las portadas de esta semana las ocupe un Rajoy dubitativo, una Esquerra en pleno abroncamiento público, una IU de tocata y fuga… pero el caso es que parece mucho más interesante descubrir cómo se armará el arco parlamentario de la próxima legislatura, y su relación con los partidos que lo integran, que conocer las primeras medidas propuestas del recién reelegido.
No podía faltar
el síndrome a tan entretenida tertulia. Los futuribles siempre lo son en la medida en que te permiten elaborar una serie complejas teorías y postulados que, de cumplirse, dan una enorme satisfacción en los corrillos de los bares al grito de “
ya lo decía yo, ¿veis?, sí es que lo sabía”. Mi aportación.
- ¿Contribuirá Rosa Díez a que el PSOE finiquite a IU? ¿Será al revés? -
El PSOE, de manera tradicional, ha necesitado del apoyo ideológico de IU. No es que necesitase de su soporte para elaborar sus propios postulados, sino para definir su espacio político de cara a los electores. IU se define como la auténtica izquierda, y eso hace que se escore en la escala ideológica hacia el 2 ó 3, lo que le deja al PSOE vía libre para ocupar desde el 3 al 5 con toda tranquilidad. En otras palabras, IU centra ideológicamente al PSOE. Y ya se sabe que en España el centro es clave para gobernar. Por eso, con IU moribunda, a los socialistas les puede surgir una duda, finiquitar a IU para ocupar todo el espacio de la izquierda a nivel nacional (puede suponer un millón votos más), a imagen y semejanza del PP en la derecha, o dejarla con vida para que continúe centrándolos.
La solución de esta duda le importa, y mucho, a Rosa Díez y su partido recién creado. No es que Díez se proponga ocupar el espacio de IU. No creo que tenga intención ni vocación ideológica para ocuparlo. Pero si el PSOE decidiera cargarse a la coalición de Llamazares se le aparecería una interesante oportunidad. Con el PSOE ocupando la mayor parte del ala izquierda, éste tendría que escorarse para cubrir todo el espacio, lo que podría propiciar que UPyD se sitúe a la derecha del PSOE, disputándole el centro-izquierda a los socialistas. Es decir, que en la famosa escala ideológica el centro quedaría ocupado por PSOE, PP y UPyD. Tres partidos para una estrecha franja objeto del deseo de todos. Interesante batalla.
- ¿Se acabó el independentismo en Cataluña? -

Es una buena pregunta para que la contesten los independentistas. Muchos dicen que es un receso. Que el PSOE ha absorbido a esos votantes y que por eso se ha tenido que radicalizar su discurso. No parece, sin embargo, que las cifras indiquen este extremo con una claridad tan meridiana que permita sentenciar la cuestión. El PSC ha subido, y lo ha hecho en diputados, pasando de 21 a 25, y en votos. Pero esa subida en votos no se traduce en una recogida de los perdidos por los independentistas. Pues ha subido algo menos de 100.000 votos, mientras que, por ejemplo, Esquerra ha perdido más de 350.000. No corresponde la subida del PSC con un trasvase de votos de una formación a otra. Lo más probable es que la mayor parte de los votos del independentismo catalán, así como otros sectores, se quedasen en casa el domingo de la votación, cediendo la responsabilidad a otros ciudadanos que sí acudieron a las urnas. Si volvemos a las cifras, CiU perdió unos 60.000 votos, el PP unos 22.000, ICV unos 50.000… datos que coinciden con una caída de la participación de más de cuatro puntos y que no justifican la idea del trasvase de votos de ERC al PSC.
No obstante, el palo ha sido tremendo para el partido que ha capitaneado en los últimos años la batalla del independentismo. La caída no tiene manera de disimularse y las peleas públicas de Carod con Puigcercós no hacen sino evidenciar la confrontación, no de dos modelos de partido, sino de dos egos encontrados. Hecho que puede resultar tremendamente perjudicial para la proyección de esta formación.
- ¿Ocupará Bono la Presidencia del Congreso? -
Pues se supone que sí. Bono no tardó ni diez minutos en anunciarlo públicamente para que Zapatero no pudiera echarse atrás llegado el momento. Lo malo es que los nacionalistas e independentistas que apoyaban hasta ahora el gobierno de Zapatero, no estaban por la labor de aguantar al manchego todo el día con
la maza de Manolo. Pero una vez que la mayoría de éstos no son necesarios para gobernar, parece inevitable a todas luces. Sólo, en el caso de que CiU se ponga muy exigente, podría pedir la cabeza de Bono a cambio de cuatro plácidos años de gobierno como ya hicieran en el 96 con Vidal Cuadras. Espero, con toda sinceridad, que así suceda y que Bono no ocupe la Presidencia del Congreso.
- ¿Estabilidad del futuro Gobierno? -
No es lo mismo gobernar con CiU que hacerlo con ERC, IU, BNG… En primer lugar porque sólo se pacta con uno y no con varios. Sí, el PNV también ronda pero parece que seguirá en un segundo plano a favor de CiU, tal y como ya sucediera en su día. Por eso el protagonismo se lo lleva Durán i Lleida. Tras el follón del
Estatut, del que se suponía salió una ruptura definitiva entre ambas formaciones, la proximidad a las elecciones y la posibilidad de necesitar un pacto de gobierno, hizo que CiU comprara una tarjeta nueva de baile para apuntar a todos sus pretendientes.
De momento nadie duda que el pacto llegará y se procederá a la investidura con el adecuado protocolo. La única cuestión por resolver es saber si Durán integrará o no el nuevo equipo. Yo apuesto por el no. Es menos comprometido y te permite pactar de nuevo en la próxima legislatura con el partido que resulte vencedor. Es que en los bipartidismos de dos y medio, el medio, suele ser un poquito casquivano.
- ¿El futuro de Rajoy? -
Futuro del PP es toda una incógnita. Aunque Rajoy, hábil, esperó un par de días para anunciar que continuaba al frente de su partido y comprobar los movimientos de sus compañeros (el tradicional
pillar con el carrito de los helados), no está clara aún su candidatura y mucho menos el equipo que le acompañará. Algunos dicen que él cederá la cabeza de cartel a un tercero, aunque no se sabe quién podría ser ese tercero. Otros, que apuntan por la continuidad de Rajoy, ya vislumbran las primeras guerras internas entre un Camps todopoderoso en Valencia y una Aguirre plenipotenciaria en Madrid. Sin olvidarnos, claro está, de la siempre polémica mención a Gallardón.
La batalla no ha hecho más que empezar y es difícil, por no decir imposible, vaticinar algo razonablemente parecido a un futurible. De momento, por lo que parece, Rajoy inexplicablemente se ayudará de Acebes para pilotar el proceso. No sabemos si será una de las bajas en el próximo congreso, pero su protagonismo no es muy esperanzador.