31 marzo, 2008
Cámara Baja, perfil bajísimo
Ya era bajo el perfil de Alonso como Portavoz parlamentario del Grupo Socialista, pero más bajo es, si cabe, el perfil de la nueva Portavoz del Grupo Popular. Soraya Sáenz de Santamaría, a la que se van a comer viva la primera vez que meta la pata, no tiene un currículum como para ocuparse de un cargo de vital importancia en un grupo que está en la oposición. Únicamente se entiende este tipo de nombramientos cuando los líderes son igualmente de perfil bajo y necesitan destacar.

Primero evitó tener sucesión en el Congreso en la persona de Ruiz Gallardón o Esperanza Aguirre, y ahora baja el nivel para que sólo él destaque. Mira que al final va y se queda hasta las próximas Generales…



[Imagen, campaña publicitaria de Obay]

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24 marzo, 2008
Los últimos compases
Una vez que ya hemos conocido el resultado electoral que han arrojado las Generales en España, y la espera de la formación del nuevo Gobierno, ya no tenemos ningún remilgo en mirar abiertamente (más aún) a las primarias estadounidenses. Unas elecciones en las que entran tantas variables en juego que pasarlas todas por alto sería un milagro. De momento la cosa está aparentemente parada. En la recta final del proceso que dará paso a la Convención Nacional Demócrata, de la que saldrá la designación del candidato o candidata a la Casa Blanca, sólo queda un puñado de estados en los que repartir los delegados. El de mayor volumen y más heterogéneo de los restantes, por lo que servirá de toma de temperatura final, es el de Pennsylvania.

Gallup, la todopoderosa máquina de hacer encuestas y proyecciones ha resuelto que Hillary Clinton es la mejor situada. Y lo es en dos aspectos diferentes, y ya avanzamos que el segundo es mucho más importante. En primer lugar, la encuesta nacional revela que ella se encuentra en una relación 49 a 42 como la favorita de los votantes y simpatizantes demócratas respecto a Obama. La primera ventaja que ha conseguido desde el supermartes. Pero su segunda ventaja es mucho más importante de cara al pírrico final que a ambos les espera en la Convención de su partido. Con un empate más o menos evidente, tal y como ya hemos dicho en otras ocasiones, será el aparato del partido el que decida el nombre del candidato a la Presidencia de los EEUU. Pues el segundo dato que nos ofrece la encuesta de Gallup es que en un hipotético duelo con el candidato republicano, Mccain, Obama se encuentra en una desventaja de 47 a 43, mientras que Hillary se encuentra en una desventaja de 48 a 45 puntos. Eso sin olvidarnos que, en todos los estados grandes, los que más votos electorales reparten en las presidenciales, es ella la que ha ganado.

Estos datos deben ser tomados con todas las precauciones posibles. Ni las encuestas son infalibles, ni pueden serlo en una formulación hipotética de ¿qué votaría usted si el candidato “x” se presentase contra el candidato “y”?, cuando no se conoce el nombre de una de las dos incógnitas. Sin embargo, en Estados Unidos las encuestas y sondeos gustan, y mucho. Y cuando el empate o ligera ventaja de Barack llegue a la Convención demócrata, el aparato del partido buscará el candidato que mejor escenario presente ante la batalla por la Casa Blanca contra Mccain. Y de momento es ella. Porque ocho años fuera del poder son muchos años.

Este ligero descenso, que no descalabro ni nada parecido, de Obama responde al natural paso del tiempo. Él viene de protagonizar una remontada en su partido, conquistando cada vez más espacio contra la candidata que, a priori, lo tenía todo ganado. Y tal ha sido el efecto remontada que ha conseguido adelantarla en el número de delgados, lo que ha hecho que sea ella la obligada remontar o, al menos, no permitir que la distancia entre ambos se ampliase. Pero la victoria en Texas de Clinton, en la que le voto hispano fue decisivo, rompió la espiral alcista de Obama. Nada preocupante perder un par de estados después de semejante racha, claro que llegaba un paro de casi un mes (con la única excepción de los estados de Wyoming y Mississippi). Y este período pseudovacacional, que no ha parado la actividad política, ha hecho que este efecto arrollador de Obama se vea frenado, lo que le ha permitido recuperar aire a Clinton y volver a recomponer su estrategia en unos estados en los que, en la mayoría, partía como favorita al principio de la campaña.

El País, en una noticia con un titular que parece más propio de un club de fans que de un periódico serio anuncia: “Aumenta la presión sobre Clinton para que retire su candidatura”. No se trata de la pérdida masiva de apoyos del partido a la candidatura de Clinton sino del apoyo del que fuera uno de los niños bonitos de Bill Clinton a favor de Obama. El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, pide el voto hispano para Barack y ruega al partido que ceje en esta lucha interna por la candidatura a favor de su nuevo protegido. Aunque la candidatura de Clinton ha menospreciado el apoyo de Richarson, más cuando casi todos los estados con mayoría hispana ya han votado, no puede pasarse por alto que es una piedra más en el camino de una candidatura, la de Hillary, en la que cada vez cree menos gente.

Por tanto, de cara a la reta final la estrategia de ambos candidatos se concentran en vencer en los estados que faltan, uno para rematar y no permitirle al partido ningún margen de maniobra, y otra para prolongar su carrera un poquito más, recuperarse en las proyecciones de voto e intentar forzar al partido para un apoyo que no ha conseguido entre la militancia. Un esfuerzo en el que Clinton parte de una importante desventaja, pues su candidatura no planificó un desarrollo tan largo de la precampaña. Concentró la mayor parte de sus activos en los primeros compases de la campaña y, con el viento a favor, pensó resolver su nominación a estas alturas de la película. No obstante, y muy bien se le tenía que dar a ambos candidatos para resolver antes de la Convención, el partido entrará en juego y se verá si los demócratas tienen una candidata del partido o un candidato de la militancia.

Las últimas citas del Partido Demócrata
22 Abril: Pennsylvania
6 Mayo: Indiana, Carolina del Norte
13 Mayo: West Virginia
20 Mayo: Kentucky, Oregon
3 Junio: Montana, Dakota del Sur

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19 marzo, 2008
Uno más uno...
Uno más uno, casi siempre, es igual a dos. Como los años que cumple El síndrome de Øttinger. Gracias a todos los que pasan por aquí, leen, comentan…

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publicado por Øttinger a las 1:06 PM | Enlace permanente | 5 postilla (s)
14 marzo, 2008
Apostar puede ser gratis
El paso de las Generales ha dejado más preguntas por responder que un capítulo de Perdidos. Como las cosas no han cambiado demasiado (el PSOE gobernará fiel al estilo Zapatero y el PP permanecerá en la oposición fiel, al menos de momento, al estilo Rajoy), centramos nuestra atención en cuestiones colaterales que han terminado por robar el interés a la victoria socialista. Yo no sé si es muy normal que la mayoría de las portadas de esta semana las ocupe un Rajoy dubitativo, una Esquerra en pleno abroncamiento público, una IU de tocata y fuga… pero el caso es que parece mucho más interesante descubrir cómo se armará el arco parlamentario de la próxima legislatura, y su relación con los partidos que lo integran, que conocer las primeras medidas propuestas del recién reelegido.

No podía faltar el síndrome a tan entretenida tertulia. Los futuribles siempre lo son en la medida en que te permiten elaborar una serie complejas teorías y postulados que, de cumplirse, dan una enorme satisfacción en los corrillos de los bares al grito de “ya lo decía yo, ¿veis?, sí es que lo sabía”. Mi aportación.

- ¿Contribuirá Rosa Díez a que el PSOE finiquite a IU? ¿Será al revés? -

El PSOE, de manera tradicional, ha necesitado del apoyo ideológico de IU. No es que necesitase de su soporte para elaborar sus propios postulados, sino para definir su espacio político de cara a los electores. IU se define como la auténtica izquierda, y eso hace que se escore en la escala ideológica hacia el 2 ó 3, lo que le deja al PSOE vía libre para ocupar desde el 3 al 5 con toda tranquilidad. En otras palabras, IU centra ideológicamente al PSOE. Y ya se sabe que en España el centro es clave para gobernar. Por eso, con IU moribunda, a los socialistas les puede surgir una duda, finiquitar a IU para ocupar todo el espacio de la izquierda a nivel nacional (puede suponer un millón votos más), a imagen y semejanza del PP en la derecha, o dejarla con vida para que continúe centrándolos.

La solución de esta duda le importa, y mucho, a Rosa Díez y su partido recién creado. No es que Díez se proponga ocupar el espacio de IU. No creo que tenga intención ni vocación ideológica para ocuparlo. Pero si el PSOE decidiera cargarse a la coalición de Llamazares se le aparecería una interesante oportunidad. Con el PSOE ocupando la mayor parte del ala izquierda, éste tendría que escorarse para cubrir todo el espacio, lo que podría propiciar que UPyD se sitúe a la derecha del PSOE, disputándole el centro-izquierda a los socialistas. Es decir, que en la famosa escala ideológica el centro quedaría ocupado por PSOE, PP y UPyD. Tres partidos para una estrecha franja objeto del deseo de todos. Interesante batalla.

- ¿Se acabó el independentismo en Cataluña? -

Es una buena pregunta para que la contesten los independentistas. Muchos dicen que es un receso. Que el PSOE ha absorbido a esos votantes y que por eso se ha tenido que radicalizar su discurso. No parece, sin embargo, que las cifras indiquen este extremo con una claridad tan meridiana que permita sentenciar la cuestión. El PSC ha subido, y lo ha hecho en diputados, pasando de 21 a 25, y en votos. Pero esa subida en votos no se traduce en una recogida de los perdidos por los independentistas. Pues ha subido algo menos de 100.000 votos, mientras que, por ejemplo, Esquerra ha perdido más de 350.000. No corresponde la subida del PSC con un trasvase de votos de una formación a otra. Lo más probable es que la mayor parte de los votos del independentismo catalán, así como otros sectores, se quedasen en casa el domingo de la votación, cediendo la responsabilidad a otros ciudadanos que sí acudieron a las urnas. Si volvemos a las cifras, CiU perdió unos 60.000 votos, el PP unos 22.000, ICV unos 50.000… datos que coinciden con una caída de la participación de más de cuatro puntos y que no justifican la idea del trasvase de votos de ERC al PSC.

No obstante, el palo ha sido tremendo para el partido que ha capitaneado en los últimos años la batalla del independentismo. La caída no tiene manera de disimularse y las peleas públicas de Carod con Puigcercós no hacen sino evidenciar la confrontación, no de dos modelos de partido, sino de dos egos encontrados. Hecho que puede resultar tremendamente perjudicial para la proyección de esta formación.

- ¿Ocupará Bono la Presidencia del Congreso? -

Pues se supone que sí. Bono no tardó ni diez minutos en anunciarlo públicamente para que Zapatero no pudiera echarse atrás llegado el momento. Lo malo es que los nacionalistas e independentistas que apoyaban hasta ahora el gobierno de Zapatero, no estaban por la labor de aguantar al manchego todo el día con la maza de Manolo. Pero una vez que la mayoría de éstos no son necesarios para gobernar, parece inevitable a todas luces. Sólo, en el caso de que CiU se ponga muy exigente, podría pedir la cabeza de Bono a cambio de cuatro plácidos años de gobierno como ya hicieran en el 96 con Vidal Cuadras. Espero, con toda sinceridad, que así suceda y que Bono no ocupe la Presidencia del Congreso.

- ¿Estabilidad del futuro Gobierno? -

No es lo mismo gobernar con CiU que hacerlo con ERC, IU, BNG… En primer lugar porque sólo se pacta con uno y no con varios. Sí, el PNV también ronda pero parece que seguirá en un segundo plano a favor de CiU, tal y como ya sucediera en su día. Por eso el protagonismo se lo lleva Durán i Lleida. Tras el follón del Estatut, del que se suponía salió una ruptura definitiva entre ambas formaciones, la proximidad a las elecciones y la posibilidad de necesitar un pacto de gobierno, hizo que CiU comprara una tarjeta nueva de baile para apuntar a todos sus pretendientes.

De momento nadie duda que el pacto llegará y se procederá a la investidura con el adecuado protocolo. La única cuestión por resolver es saber si Durán integrará o no el nuevo equipo. Yo apuesto por el no. Es menos comprometido y te permite pactar de nuevo en la próxima legislatura con el partido que resulte vencedor. Es que en los bipartidismos de dos y medio, el medio, suele ser un poquito casquivano.

- ¿El futuro de Rajoy? -

Futuro del PP es toda una incógnita. Aunque Rajoy, hábil, esperó un par de días para anunciar que continuaba al frente de su partido y comprobar los movimientos de sus compañeros (el tradicional pillar con el carrito de los helados), no está clara aún su candidatura y mucho menos el equipo que le acompañará. Algunos dicen que él cederá la cabeza de cartel a un tercero, aunque no se sabe quién podría ser ese tercero. Otros, que apuntan por la continuidad de Rajoy, ya vislumbran las primeras guerras internas entre un Camps todopoderoso en Valencia y una Aguirre plenipotenciaria en Madrid. Sin olvidarnos, claro está, de la siempre polémica mención a Gallardón.

La batalla no ha hecho más que empezar y es difícil, por no decir imposible, vaticinar algo razonablemente parecido a un futurible. De momento, por lo que parece, Rajoy inexplicablemente se ayudará de Acebes para pilotar el proceso. No sabemos si será una de las bajas en el próximo congreso, pero su protagonismo no es muy esperanzador.


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10 marzo, 2008
Y las Generales fueron y se fueron
La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez”.
Wiston Churchill

El primer volcado de las encuestas y sondeos indicaban una victoria del PSOE demasiado holgada para la que más tarde confirmaría el escrutinio. El Partido Socialista ha ganado con una mayoría suficiente para gobernar con un pacto más o menos conocido, pues parece que será CiU la elegida como pareja de baile. Buena compañera de viaje para los 169 diputados socialistas, el recuerdo de los pactos PSOE-CiU en 1993 y PP-CiU en 1996, traen buenos augurios para este pacto que, casi toda seguridad, se gestionará en breve y que ya cuenta con una invitación a un ministeriable. Pero vayamos a las elecciones y sus resultados.

Una de las cosas que más me llama la atención de los resultados es que a pesar de haber tenido uno de los gobiernos más lamentables que se podían tener, y una oposición que ha estado a su altura, los partidos pequeños no sólo no han crecido sino que se han hundido. Generalmente, ante un bipartidismo tan confrontado como el que hemos padecido en la pasada legislatura, con unos partidos que poco o nada escuchan a los ciudadanos, los pequeños partidos suelen encontrar la vía para canalizar ese descontento ciudadano. Sin embargo, en esta ocasión ha ocurrido lo contrario. Los grandes suben y los pequeños bajan. Aumenta la distancia y, por tanto, los juegos parlamentarios que pueden resultar de cara a garantizar la gobernabilidad. [El PSOE y el PP controlan a 323 de los 350 diputados del Congreso.] Mucho más si tenemos en cuenta que son precisamente los partidos que han apoyado al Gobierno los que más han sufrido el descuento. Así, ERC, IU o CC han perdido una buena cantidad de diputados. Diremos, como última postilla en este párrafo, que el caso de ERC tiene mucho que ver el PP. Sí. En estas elecciones el PP no le ha dado el soporte electoral habitual a ERC con sus constantes críticas a la ruptura de España, el malévolo Estatut… y eso se resiente en las expectativas de voto del independentismo catalán, que ha sufrido un enorme descenso.

El PSOE ha fijado una estrategia del voto útil y le ha birlado al PP su habitual tutela de la agenda pública. Precipitar un desencadenado de noticias sobre el famoso empate técnico que auguraban las encuestas, no ha sido más que parte de la estrategia de movilización y voto útil que los socialistas han sabido capitalizar. Lejos de ver la jugada, los populares se han visto crecidos y, pese a tener encuestas de consumo interno que indicaban lo contrario, se han tragado el anzuelo pensando que podían protagonizar un efecto recuperación y de remontada. Lejos de esto, e insisto de nuevo, con las encuestas no publicadas en los medios de comunicación, el PSOE ha jugado la carta del miedo. Célebre en este tipo de estrategias, el simple hecho de amenazar con una posible vuelta del PP al Gobierno ha sido suficiente para movilizar a su electorado. Y, por si esto fuera poco, también ha jugado al voto útil. Sí, para qué votar a IU o ERC cuando ese puñado de votos podría estar mejor concentrado en el PSOE. Pues parece que así ha sucedido. Especialmente en Cataluña, aunque allí también ha jugado la abstención, que ha castigado especialmente a ERC.

Cataluña ha sido clave. Sí. La subida del PSC (PSOE) ha sido fundamental para garantizar la victoria socialista y eso es indudable. Con Madrid perdida, Valencia perdida, y Andalucía consolidada, Cataluña (Barcelona) era el único terreno en el que podía avanzar su mayoría de cara al recuento total de diputados. Y el precio ha sido liquidar a sus socios de gobierno y, además, postular a la oposición a su gobierno en la Generalitat, CiU, como futuro socio de gobierno. Que el porcentaje de votos del PSC esté por encima de la media obtenida por el PSOE a nivel nacional, es la muestra más evidente de la importancia que esta Comunidad ha jugado en los resultados totales.

El Partido Popular ha subido en votos y escaños. Cosa que puede salvar la honrilla de cara a las ruedas de prensa, pero no nos engañemos, el PP ha obtenido un resultado malísimo. Cuando tu estrategia electoral se basa en un todo o nada, si lo que obtienes es nada, el fracaso es evidente. Cargarse a Zapatero por el bien de España era el objetivo. Pues sí Zapatero ha ganado las elecciones, el objetivo no se ha cumplido. La única opción que le queda es desmontar el chiringuito y marcharse todo el mundo a casa. Una renovación, no inmediata pero si inevitable. Probablemente siguiendo el modelo del PSOE, con un Congreso Nacional que elija un nuevo Presidente que intente imprimir un aire renovador al PP. Veremos cómo evoluciona. De momento apostemos por la continuidad de Gallardón al frente del Ayuntamiento de Madrid. Dicho queda con toda la intención.

El caso de Rosa Díez es especialmente llamativo. No es el primer caso de nueva candidatura que obtiene representación. Ni tampoco el primero que aprovecha una corriente mediática que le da soporte. Pero sí que puede ser el primer caso de una candidata que vota en Guipúzcoa y sale elegida como diputada por Madrid. El arribismo político es lo que tiene.

En las celebraciones algo insólito. Algunos partidos reconocen haber perdido, e incluso Llamazares anuncia que será su última candidatura y Rajoy coquetea con un discurso ambiguo que bien podría ser una despedida. Del lado de los ganadores, lamentable recuerdo del Presidente del Gobierno a las víctimas del terrorismo en plena fiesta y euforia socialista. ¿Cuándo dejarán los partidos a las víctimas en paz? Y mucho más lamentable el homenaje de los artistas, que mejor se hubiesen quedado en su casa en lugar de en una escenificación de viejas glorias de IU que ahora apoyan al PSOE. Pobre Gaspar, no me extraña que no quiera saber más de ellos. Y la militancia socialista saca pecho después de cuatro años de unas calles tomadas por los populares. Cosa lógica, aunque también diremos que en medio de esa semidespedida de Rajoy, la fiesta en la calle Génova de Madrid tampoco cesaba, con gritos que ya pedían la dimisión de Zapatero. Todo un avance.

Las elecciones han sido y han dejado las cosas como más o menos estaban. Ni el PSOE ha sido capaz de obtener la mayoría absoluta a la que aspiraba, ni el PP ha remontado la distancia que los separaba. Aunque los populares han reducido la distancia de cinco puntos que arrojaron los resultados de 2004, han fracasado en su intento de derribar el Gobierno de Zapatero. Así, si alguien puede decir que ha triunfado, ese no es otro que Zapatero, y lo es por motivos obvios, volverá a gobernar y lo hará con un Parlamento más sencillo que la pasada legislatura. Como ya hemos dicho, CiU es la primera y casi única opción y esto puede ofrecer la estabilidad institucional que le ha faltado al Gobierno en los últimos tiempos. Por su parte, el PP podrá proceder a una reforma progresiva sin precipitar dimisiones por doquier. La primera prueba será la salida de populares hacia el Parlamento Europeo. Esa lista será una buena medida del estado de renovación que puede producirse en el PP, pues de todos es conocido el retiro dorado que es Europa. En fin, así está la cosa.

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06 marzo, 2008
Copia que te copia, y las primarias demócratas
Pues sí, tal y como estaba previsto, Clinton ganó (de nuevo) en tres estados y rompió con la racha ganadora de Obama. Cosa más o menos prevista pues de los cuatro estados en los que se celebraban primarias, en sólo uno la mayoría era de origen afroamericano (pro Obama) y en los otros tres lo era de origen hispano (pro Clinton). Aunque aún conserva su mayoría, el senador Obama tendrá que esforzarse para neutralizar un posible ascenso de su rival y que ésta no protagonice un “efecto recuperación” a su imagen y semejanza.

Parte de la estrategia de la candidata se basa en cuestionar el discurso que Obama está protagonizando. Además de menospreciar su contenido, ahora el jefe de campaña de Hillary ha encontrado un nuevo punto con el que contrarrestar al senador, resulta que es un copiota. [Eso y la famosa foto del turbante, de la que nadie se ha hecho responsable.] Contaban algunos que la idea de la niña de Rajoy había gustado tanto que hasta el bueno de Barack la había copiado, luego pudimos saber que más bien sucedió al contrario (no me imagino yo a Obama en un debate con Clinton diciendo que lo de las Torres Gemelas no está claro…). Sin embargo, en esta ocasión parece que le han pillado con el carrito de los helados (los asiduos a este blog se habrán dado cuenta lo mucho que me gusta esta expresión). Deval Patrick, gobernador (demócrata) de Massachussets, pronunció en 2006 un bonito discurso en el que hablaba, entre otras cosas, de Luther King o Roosevelt. Pues bien, Obama hizo del calentamiento global y el reciclaje temas de campaña y aplicó un copia-pega en su apuntador, leyendo partes idénticas del original de Patrick. Así que parece que Solá no es el único que vende campañas seminuevas.

No obstante, tanto en el caso del Partido Popular como el del senador demócrata, la utilidad de estas medidas no termina de demostrar la rentabilidad del esfuerzo. Sí, los medios se han hecho eco de este tipo de cosas, de que los datos de Rajoy y Zapatero estaban más falseados que una moneda de tres euros o de que Rajoy no es el padre de la niña. Sin embargo, si bajamos del titular a la calle, será difícil encontrarnos con ciudadanos que estén tan preocupados por la campaña como para saber que Solá ya le vendió el eslogan del PP al PP de Guatemala o que, en Estados Unidos, Obama parafrasea a Patrick. Por tanto, rendimiento, lo que es rendimiento, poco o menos.

Volviendo a las primarias estadounidenses, la cosa empieza a estar realmente clara: todo se decidirá en la convención nacional de los demócratas, a no ser que termine en pacto. Y es que Hillary ya ha empezado a mencionar la posibilidad de una candidatura conjunta. Esta estrategia responde, en mi opinión, a dos cosas, la primera es presionar a John Edwards. El precandidato que abandonó tras las primeras derrotas aún no ha manifestado su apoyo a ninguno de los otros candidatos, por lo que sus delegados aún no se han recolocado. Se sabe que está más próximo a Obama que a Clinton, por lo que la candidatura conjunta deja fuera de juego el daño que podrían hacer la suma de sus pocos delegados a los de Barack. Y, en segundo lugar, asegurarse su candidatura a la Casa Blanca. Sí, evidentemente es ella la que se posicionaría como número uno. Lógico. A estos algunos lo llaman ambición y se lo achacan mucho a los políticos. Para que ella termine de número uno, y él de dos, tienen que pasar aún varias cosas. En primer lugar, llegar más o menos empatados al final de camino (mucho mejor si pudiera remontar, evidentemente). En segundo, que demuestre que concentra más votos reales que votos de delegados. Es decir, él de momento gana en delegados, pero ella ha ganado en los estados más importantes, por lo que acumula un mayor número de voto popular (que se transforma en voto electoral). Y, como saben, no es lo mismo el número de diputados que el número de votos obtenidos en unas elecciones. Por lo que en unas eventuales elecciones podría tener más votos ella. Tercero, el papel de los superdelegados. El aparato del partido está de momento con ella, pese a algunas fugas que no dudarán en regresar al redil en el momento preciso. Por lo que presionarán adecuadamente al joven senador para que espere a su oportunidad y ceda la candidatura a Clinton.

Claro que si difícil tiene la remontada, igual de difícil tiene que un candidato estrella renuncie a su oportunidad y se la ceda a una rival con la que ha marcado tanto las diferencias que parecen de dos partidos totalmente diferentes. Veremos cómo evolucionan las cosas, que al menos en esta campaña hay algo de emoción. Y eso que sólo se tratan de precandidatos. Veréis cuando Mccain empiece su campaña en serio.


[Gráfico copiado del New York Times, 5 de marzo de 2008.]

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04 marzo, 2008
¿El segundo debate? Llegó, fue y terminó

Con más publicidad que expectativa real de lo que podía ser el segundo debate, llegó, fue y terminó.

Después de la ya clásica entrada mitinera de ventrílocuo, en la que Zapatero saca una enorme ventaja, llegó el primero de los temas, el bloque económico. Con la duda sembrada, vía El País, de la veracidad de los datos que aportó Rajoy para rebatir a Zapatero, el candidato socialista se marcó un tanto y presentó un libro blanco con todos los datos aportados en el anterior debate y que utilizaría posteriormente. Datos que se encontraron a disposición de la moderadora, el candidato rival, la prensa y todos aquellos internautas que deseen consultarlo desde el día de hoy.

Inicio de las promesas por parte de Zapatero, puede que sean las primeras medidas que se proponen en ambos debates. De carácter tibio y con la acostumbrada envoltura propagandística que tiene este tipo de anuncios, nada del otro mundo. Rajoy fue a lo suyo a pesar de recordarle Zapatero que uno de sus hombres clave de campaña, Elorriaga, había dicho que había que hablar mucho de ETA o los nacionalismos para desmovilizar al electorado socialista. Pese a querer despistar a Rajoy, éste sabía que su estrategia debía ser seguir sin alterarse y así empezó. Precios, cifras macroeconómicas, boyante herencia popular, etc. Nada nuevo en este punto con la excepción del inicio de la estrategia real de Zapatero, pinchar a Rajoy para que se ponga agresivo y se le vea el plumero, y la de Rajoy, dejarse interrumpir y no entrar al trapo para que parezca que el moderado es él. Y nada mejor para esto que las famosas preguntas en la Sesión de Control del Gobierno en el Congreso sobre al economía.

Política social, siguió Zapatero intentado picar a Rajoy con otra referencia a la credibilidad en base a la renuncia en la que le había pillado. Después se dedicó a exhibir un resumen de las principales medidas, obviando en primera instancia la ley de matrimonios homosexuales, tema que el candidato popular tampoco tocó, y después se dedicó a un avance de las principales medidas, especialmente referidas al ámbito de la mujer, importantísimo nicho de votantes del PSOE. Rajoy pasó mucho de los éxitos del PSOE (lógico) y se centró en el tema polémico, la inmigración. Se escurrió el Presidente a la espera de los últimos turnos para recordar la desastrosa gestión que los populares había hecho en la inmigración, amenazando con recurrir a su libro blanco para sacar los expedientes de regulación hechos en la anterior legislatura con un factura de una bicicleta. Al final poco que rascar en contenidos, aunque para entonces ya había empezado el cuerpo a cuerpo a costa de la credibilidad.

Política exterior y seguridad, seguía Zapatero dando la réplica en su primer turno del último de Rajoy del anterior bloque, cuando se forzó la estrategia global de ambos, es decir, a ver quién parece más agresivo y por tanto menos de centro. ETA, Irak y el 11-M, las excusas. Zapatero, evitando el primer envite del popular, atacó con la guerra de Irak y el comportamiento en las anteriores elecciones. Cosa más o menos previsibles. Lo que no lo era tanto que Rajoy no obviase un tema que le costó las elecciones en su día y entrase al trapo, recordando las declaraciones de Zapatero que comprometían de alguna manera la posición del actual Presidente (en realidad nada digno de mención). Ante la sorpresa, Zapatero cortó el turno y preguntó directamente si Rajoy apoya en la actualidad la guerra de Irak. Petróleo sacó Zapatero del error monumental del candidato popular al que sólo le faltó decir que ETA estaba detrás del 11-M. Le pilló con el carrito de los helados. Y para garantizarse el atropello, continuó con el ataque frontal y no dudó en entrar de lleno en el tema 11-M. Rajoy, sorprendentemente, siguió con la versión más o menos oficial que han mantenido en los últimos tiempos y que no es otra que una versión modificada de la propia de aquellos días. No se arrugó y pasó al ataque con ETA, De Juana, ilegalización de partidos, negociaciones… Zapatero no se esperaba, quizás, un contraataque tan poco acomplejado y se empezó a preguntar en voz alta: “¿Pero quién le ha aconsejado meterse en estos debates?”, mientras que Rajoy le preguntaba si pensaba ganar otra vez las elecciones por la Guerra de Irak y el 11-M. Regañina de la moderadora al Presidente del Gobierno por sus constantes interrupciones.

Publicidad y bloque de política institucional. Rajoy ya había perdido la vergüenza y empezó a rebatir el contenido de la famosa pregunta de su primera intervención en el Congreso y siguió creciéndose. Zapatero hábilmente recompuso su estrategia y volvió al terreno presidencial que le favorece y en el que se mueve con soltura, apuntillando los temas de Andalucía y Cataluña. Comunidades claves en el reparto de diputados y que controla el PSOE. Movilizar los votos en el conjunto de estas provincias resulta clave para dominar el Congreso y las actitudes del PP en los últimos tiempos, adecuadamente refrescadas, no hacen más que hundir las expectativas de los populares. ¿Qué mejor que el catalán? Pues eso, el catalán lo hablamos, no lo hablamos, se multa, conmigo no, pero si tú lo hablabas en la intimidad, ¿yo?, será contigo, etc. Más de lo mismo.

La educación y vivienda como caballo de batalla centró la última parte del debate. Pocas aportaciones.

Avejentado y con cara de cansado, yo diría que adecuadamente maquillado, Zapatero estuvo enormemente decepcionante de cara al debate y enormemente complacido con su electorado o en su electorado. Acostumbrado a cerrar los debates y poner la puntilla, Zapatero usó el primer turno de cada uno de los bloques para apostillar la última intervención de Rajoy en un intento de desacreditar al político popular y quedar por encima. Cosa absurda que sumada a las constantes interrupciones, que le costó más de una regañina de la moderadora, dieron una imagen un tanto alejada de la portentosa silueta de un Presidente que ni se inmuta. Zapatero acabó formalmente cabreado, desesperado y vencido por la situación. Puede que los argumentos o los datos que aportaba el Presidente fuesen más correctos o mejores para España, pero un Rajoy creciente terminó cubriendo a un Zapatero que fue a menos y que armó toda su estrategia en base a unos compromisos personales a cámara en los que manifestaba su apoyo al Gobierno (que resulte) en materia antiterrorista y de nada de guerras ilegales. Un uso y abuso del mensaje institucional que se ha rentabilizado como nadie lo había hecho hasta ahora. [Y que conste que no es una crítica en materia de comunicación electoral, todo lo contrario.]

Sin embargo, ya apuntábamos que había una segunda parte en el análisis de Zapatero, el Presidente del Gobierno, que en mi opinión ha podido perder de una manera más o menos clara el cuerpo a cuerpo con Rajoy, ha recibido un enorme apoyo a su imagen de víctima de los populares y, efectivamente, de capacidad de movilización de su electorado para que no vuelvan de nuevo. [Incluso no faltó alguna que otra referencia a la España del franquismo.] Fracasada la estrategia de cargarse la credibilidad del otro, y que sólo se gana en el electorado propio, la línea del PSOE se ha visto reforzada en el sentido de invitar a sus votantes a ir a las urnas. El PP, que ya tiene galvanizado su electorado, y con un Rajoy brillante en muchos de los tramos, que no tenía nada que perder y tampoco nada que ganar, fue a divertirse. Sí. Creo que por eso Rajoy ha ido creciendo hasta lucirse dentro de los límites y usos habituales de lo que debe ser un debate. Un cierto cinismo, punto de humor, giros y pullas varias. Otra cosa es el rendimiento que se saque del mismo.

Y es que muchos insisten en el empate técnico, pese a que las encuestas publicadas parece que han dejado de apuntarlo. En el interior de los partidos se sabe que la ventaja entre el PSOE y el PP es mayor de lo que se publica, entorno a cuatro o cinco puntos. Resultado que presenta dos escenarios distintos para los partidos de cara al debate. El PSOE debía conservar y mantener la movilización (se supone que por encima del 75%) y el PP debía tirarse al río a ver si había agua. Pues bien, el agua no lo sé, pero a pesar de demostrar Zapatero su mediocridad y su victimismo de librillo de actorcillo de cuarta, ha conseguido cumplir con su objetivo: mantener a su electorado indignado ante la posibilidad de que el PP gane las elecciones. Es decir, fomentar la participación. Que es más importante que no quieran que gobiernen los populares que les guste Zapatero. Así de sencillo. El voto como reacción. Y el PP, que ha jugado, y lleva haciéndolo largo tiempo, a desmovilizar, ha fracaso estrepitosamente. Por tanto, enorme éxito de Rajoy que se ha podido lucir como parlamentario en muchos tramos del debate, pero que no ha sido capaz de desmontar la estrategia socialista de darle la cuerda al ahorcado.

En seis días el resultado final. Aunque creo que sólo falta por saber el número de escaños que sacará cada partido.

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publicado por Øttinger a las 12:49 AM | Enlace permanente | 6 postilla (s)
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