
Muchos han puesto el grito en el cielo tras el anuncio del Partido Popular de lanzar, en caso de ganar las Generales y gobernar,
un contrato para la inmigración. No se trata de nada nuevo, pues en Europa
algunos países ya están experimentando con medidas de este tipo, ni se trata de nada realmente efectivo a la hora de luchar contra la inmigración ilegal, presunto objetivo de esta iniciativa. Sin embargo, el anuncio es un diez desde el punto de vista comunicativo, y lo es por dos motivos.
El Partido Popular anda muy fino en su campaña electoral, y si hace unos días
decíamos que el PSOE había tomado la delantera con la concesión de los 400€, no por lo acertado de la medida en sí misma, que resultaba de lo más polémica y contradictoria, sino por tomar la delantera en la campaña, es ahora el PP el que toma la delantera y lanza una polémica propuesta que se ha situado en la cabecera de todos los medios de comunicación, debates, corrillos y demás patios de vecinos. Se dice, se cuenta, se rumorea… aquí lo realmente importante es el partido que dicta y al que los demás contestan. Y en este caso, el PP vuelve a ser el partido que está ocupando las primeras de los medios. La medida, en sí misma, no es nada del otro mundo. De hecho, y a la espera que se concrete más, dudo que tenga alguna utilidad práctica al margen de la polémica surgida. Una polémica que se sostiene en dos puntos concretos: el racismo del que se acusa a los populares, y la definición de las “
costumbres españolas” que se reclaman en la misma.
En segundo lugar, que el PSOE tardarse un cuarto de hora en replicar el anuncio del contrato para inmigrantes podría ser lo que más valía tiene este anuncio, pero no lo es. Lo que más valía tiene, de cara a las elecciones, es la acogida más o menos tranquila que ha tenido, en líneas generales, en el electorado. De todas las encuestas que se colgaron en los medios digitales, sin ningún valor científico (no nos engañemos), casi la unanimidad de ellas indicaban la complacencia de los ciudadanos respecto a medidas restrictivas en materia de inmigración. De hecho, y siendo claros y no políticamente correctos, podemos decir que cualquier partido que propusiese medidas restrictivas de carácter moderado en materia de inmigración, encontraría un buen nicho de personas dispuestas a un asentimiento (tendríamos que ver si también al voto). El riesgo de ser llamados racistas o xenófobos puede tener un precio muy bajo si se repite el esquema desarrollado en, por ejemplo, la Francia de Sarkozy donde, no lo olvidemos, la Royal del Partido Socialista Francés no se andaba muy a la zaga en estas cuestiones. Y no se despisten, que sigue el copia y pega de
Sarko y
Rajoy propone la rebaja de la edad fiscal… modelos y cantantes españolas, ¿alguien sabe decirme nombres?
El PP anda fino en lo electoral y otra buena muestra de la rapidez de la ingeniería popular, ha sido la contestación que le han dado al
video de los artistas que, con nombre polémico y con segundas incluido (
Plataforma de Apoyo a Zapatero – PAZ), aseguraban votar a Zapatero mostrando su apoyo haciendo el gesto que en lenguaje de signos corresponde a Presidente Zapatero, un gesto que se hace encorvando el dedo índice y simulando una ceja, una de los rasgos físicos característicos del político en cuestión. Pues bien, esto que puede ser una buena idea que recicla en habitual apoyo de los artistas y cantantes a la campaña del PSOE, ha sido combatido eficazmente con otro gesto del lenguaje de signo: el gesto que marca la ceja se aproxima mucho a otro, el que significa la letra “
C”, y así el PP ha dado el mismo apoyo a Zapatero con ese signo pero asimilándolo con la “
C” de Canon, el canon digital que la SGAE ha impuesto y que el PP ha prometido eliminar en caso de ganar las elecciones. Además, ya que estaban cargados los cañones, de asegurar que esos artistas sólo apoyan a Zapatero porque les ha dado el canon para mantenerlos, y que cuando ganen
quitará el canon y tendrán que trabajar como todo el mundo. Lo que se llama una confrontación directa.

A los autores no les ha gustado mucho esto de que Rajoy les incrimine, y la verdad es que me parece tremendamente injusto. Después de que los propios artistas, hace unos meses y coincidiendo con las Municipales y Autonómicas,
pidieran un cordón sanitario alrededor del PP y desalojar a la “derecha ultramontana, digo yo que, al menos, el PP tendrá un poco de derecho a réplica. Y más cuando te permite devolver la amenaza popular de supresión del canon con una calificación del partido rival de “
turba mentirosa y humillante”. Nada nuevo.
Y por último, y como ninguna estrategia vive sin contratiempos, Losantos aparece en campaña (¡Oh!, ¡qué sorpresa!) y pide que la línea dura del PP termine de apedrear a Ruiz Gallardón. Todo arranca hace mucho, mucho tiempo, cuando
Losantos más o menos dijo que el Alcalde pisaba a los 200 muertos del 11-M en su ambición por llegar a La Moncloa. Y Gallardón, acto seguido, se fue al juzgado para que un juez le dijese al locutor que se retractase. El caso es que el juicio ha llegado a los preeliminares y
Losantos ha pedido la comparecencia de Aguirre, Zaplana y Acebes para que hablen a su favor y, claro está, en contra de su todavía compañero de partido. Nuevo punto de fricción que contrapone una nueva confrontación entre la cúpula dirigente popular y el Alcalde, con hacer un
feo público al locutor favorito de la línea dura del PP. Interesante disyuntiva, esto no lo salva ni la camiseta de Cayetana,
la Grande de España, o al menos descendiente.