14 abril, 2008
Una iconografía para la III República
La enseña que ven sobre estas líneas no es otra que la bandera de España que el bando nacional adoptó como propia durante la Guerra Civil. En un primer momento, el pronunciamiento de Franco y los nacionales hablaban del respeto de la legalidad republicana y la vuelta al orden anterior a los últimos años de la II República. Por ello, durante la contienda eliminaron el morado “republicano y volvieron al tradicional rojo y gualda. Una vuelta que no eliminó el escudo con la corona mural ni el resto de símbolos republicanos. Simplemente el orden o la vuelta al estado anterior se traducía, en el lenguaje iconográfico, en un sencillo cambio de color de una sola franja. Un sólo color marcaba la diferencia ideológica de dos bandos, por encima de la forma del Estado.

El nido de conspiradores que frecuento, y que se parece más a un club de yoga por el éxito que obtenemos habitualmente en nuestras elucubraciones, se planteó una terrible duda, ¿cómo crear una nueva iconografía que apoye la idea de una III República? La cosa es que el morado no vende. O mejor dicho, vende una idea que no ayuda ni apoya a la III. Como hemos dicho en otras ocasiones, la tricolor está tan vinculada al período histórico en el que se creó que no puede proyectarse como idea de futuro. Su vinculación a la Guerra Civil, procurada en extremo por aquellos que insisten en defender la corona, está tan arraigada que será difícil desprenderse de esa carga. Sin embargo, en este sentido el tiempo juega a su favor. Pues la generación, o generaciones, que ha vivido la guerra o la postguerra desaparece paulatinamente. Por tanto, ese miedo antropológico que se mete con el binomio República-Guerra Civil pierde progresivamente fuerza. Puede que no todo lo rápido que nos gustaría. Es por ello que estamos ante la obligación de buscar nuevos símbolos que representen una manera de pensar una República actual, saltándose los recuerdos y proyectándose en un futuro cercano.

En España, seamos realistas, no existe una corriente de pensamiento favorable a la República. Por mucho que nos duela, los cuatro gatos y tres nostálgicos son insuficientes. Y si todo el apoyo que le queda a la III son los quemafotos o los periodistas del corazón resentidos, estamos jodidos. Pero no todo está perdido. La inexistencia de un sentimiento republicano no implica la inexistencia de unos síntomas republicanos. Me explico. Como todos saben, un síndrome (como el de Ottinger) es un conjunto de síntomas. Los síntomas pueden ser de lo más diverso y sólo en conjunto suponen un fenómeno como un síndrome. En la actualidad, y traducido esto a términos políticos, se observan muchos síntomas de un republicanismo evidente. No son exclusivamente republicanos. Cierto. Pues la existencia de un carácter más o menos democrático, o la concepción de lo Público como una prioridad del Estado, pueden ser ideas coincidentes con otras mentalidades o formas de Estado. Pero cada vez son más las señales que evidencian una incomprensión con el modelo actual, atacándolo en la base que sostiene su idiosincrasia, la irracionalidad de garantizar un sistema democrático en el nacimiento de un varón.

Todas estas señales, puede que mínimas, debe ser canalizadas para generar un síndrome republicano. De nada sirve que la gente no esté de acuerdo con el abultado presupuesto de una familia a la que se mantiene a perpetuidad, o que los intereses privados prevalezcan sobre los públicos... si no concluyen en una “caída de la venda”. Hace mucho tiempo me preguntaron en qué cambiaría España si en lugar de ser una Monarquías parlamentaria fuese una República (federal, esto lo digo yo). La respuesta es sencilla de escribir pero complicada de imaginar. Y es que el Estado no se herede de una tradición monárquica corrupta, llena de pactos fraticidas, en la que no existe una idea de modernidad... hace que el modelo que resulte sea el actual. Sin embargo, imaginen por un momento que no hay deudas del pasado. Que la modernidad es la motivación y que el Estado convierte a los ciudadanos en la garantía de su modelo y no a un varón de una determinada familia. Este cambio de mentalidad puede ser tan sustancial que la transformación formal de un Rey a un Presidente de República sea sólo una anécdota.

Pero para que todas estas piezas encajen y formen el puzzle es necesaria la creación de un sentimiento republicano. Es en este punto donde debemos propiciar el nacimiento de una nueva iconografía para la III República. Unos símbolos que pongan de manifiesto la voluntad de ruptura con el modelo actual y que inviten a unir las discrepancias que los ciudadanos pueden tener con esta Monarquía Parlamentaria. Por encima de las ideologías partidistas y por encima del binomio descrito anteriormente. No tenemos una propuesta concreta, aunque se aceptan ideas y sugerencias. Puede que la bandera actual sin corona ni flor de lis (por mucho que se parezca a la del bando nacional y, por tanto, le haga el juego a los guerracivilistas), puede que una franja morada en la primera banda en lugar de la tercera para indicar que ya no se trata de la II sino de la III, un escudo sin corona de ningún tipo... algo hay que crear. Del mismo modo en el que la II rescató el himno de Riego como banda sonora revolucionaria, para terminar convirtiéndose en himno oficial, es necesario crear una inercia. Debemos crear algo que al principio pase inadvertido y que poco a poco pueda calar y dejarse entender más allá de la estética que presente. Un símbolo al servicio de una idea creciente que cada vez una más voluntades.

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publicado por Øttinger a las 12:52 PM | Enlace permanente |


5 Postilla (s):


A las2:13 PM, abril 14, 2008, Blogger Harry Reddish

Coincido contigo en que la tricolor puede ser un símbolo arcaizante y que por ello pueda producir rechazo entre parte de la población (que por motivos de la biología, va dejando de existir), pero la rojigualda no le va a la zaga. Creo que la nueva República (la nuestra, la que nos corresponde, a la que aspiramos y en la que soñamos) debería buscar nuevos símbolos, y quizás esa melange propuesta por el desvarío conspiratorio de salón, pueda ser un inicio tranquilo para el cambio de mentalidad.

 

A las3:31 PM, abril 14, 2008, Blogger el_situacionista

Creo que la tricolor se identifica con la guerra sólo por los guerracivilistas. No hace tanto tiempo que vuestros oídos escuchaban a aquella jóven que, frente a la Republicana, se vanagloriaba pensando que era la del orgullo gay. Y tampoco tanto desde que vimos cómo ni dios tenía ni zorra de qué estaba tocando el trompetista australiano... excepto el Secretario de Estado para el Deporte, Gómez Angulo.

En cualquier caso, sí, es necesario un nuevo juego iconográfico. Coincido en ver la opción de la bandera actual con el escudo republicano como un comienzo. Quizás el escudo debiera estar ligeramente a la derecha de la bandera, como el actual, para separarse así de la imagen franquista del escudo centrado. (Por cierto que la bandera que enarbolaban los golpistas era de tres franjas, y no de cuatro como la actual y la que propones). Ponerle la franja morada arriba del todo a esta bandera de cuatro franjas, también puede ser una posibilidad.

Los símbolos importan y este puede ser un inicio. Ya que ha habido un intento del establishment para colocarnos una letra unitaria (que es como decir la letra de la Monarquía Parlamentaria España Una), desde el republicanismo hay que hacer otro y, sobretodo, mucha pedagogía del republicanismo.

Un saludo y hoy, más que nunca, salud.

 

A las8:32 PM, abril 16, 2008, Blogger Petrarca

Saludos a la Logia.

No sólo está el recuerdo de la II República, con todos sus follones culminados por el gran follón. La I también fue para enmarcar. Teniendo en cuenta esos precedentes es normal, y hasta lógico, que la gente en vez de unirse a los conspiradores esté pensando en cómo será el reinado de Leonor I. ¡Qué bonita será la portada del Hola! XD

Pero en el caso de que los tabloides desaparezcan me uno a la bandera que habéis propuesto. Lo rojigualda tiene su historia y el escudo, aunque redundante, pues también me mola... Por cosas de la infancia y de lo conocido.

 

A las6:06 PM, abril 19, 2008, Blogger canichu

Hmmm, aparezco tarde por tu blog para este evento del 14 de abril, pero aparezco. Pienso que la tricolor es perfectamente válida sólo que hay que empezar a alejarla de la idea de guerra civil o de Repúblicas conflictivas. Hay que empezar a esgrimirla con valores más nuevos y positivos. En todo caso, de cara a una nueva bandera, pienso que lo mejor es anular el escudo, ya que el republicano puede llegar a causar confusión en algunas generaciones y algunas personas, yo mismo veo a veces en mi propia madre confusión al preguntarme porqué hay un escudo en algunas banderas republicanas. Lo mejor, sin escudo, y al no cambiar a la tricolor es cierto que quizá se sientan más cercanos a la idea de la III aquellos que abominan de la apropiación que a menudo la extrema izquierda o simplemente la izquierda hemos hecho de esa tricolor. Sin embargo, sigo pensando que la tricolor es todo un símbolo en sí y lo que hay que hacer es arrimarla a modos modernos, ideas modernas y demás, y empezar ha dejar la Historia para la Historia. Creo que quizá pienses que yo soy uno de los que piensan en la II República, más que en la III, pero no es así, pienso en la II como historiador y como apasionado de la Historia, y también, ¿por qué no? reconociendo y tratando de dar a conocer méritos de las personas y el sistema de entonces que en general la gente desconoce aún, incluso los jóvenes. Pero con todo yo también reflexiono sobre la terecera y a veces también escribo sobre caras nuevas de una tercera república. Quizá uno de los problemas es lo lejanos que se sienten las tendencias conservadoras y de derechas de la idea de República, hay que invitarles a conocer que sus ideas e intereses también caben dentro porque ya cupieron y porque el futuro es de todos.

Un saludo y que la cerveza te acompañe.

 

A las12:45 PM, abril 20, 2008, Blogger **Clausewitz**

Creo que tu reflexión es completamente acertada, una nueva idea necesita una nueva simbología. Los símbolos a veces puedes llegar a tener más poder que las ideas por el ejercicio de simplificacion que supone para muchos!

 
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