Wiston Churchill
El primer volcado de las encuestas y sondeos indicaban una victoria del PSOE demasiado holgada para la que más tarde confirmaría el escrutinio. El Partido Socialista ha ganado con una mayoría suficiente para gobernar con un pacto más o menos conocido, pues parece que será CiU la elegida como pareja de baile. Buena compañera de viaje para los 169 diputados socialistas, el recuerdo de los pactos PSOE-CiU en 1993 y PP-CiU en 1996, traen buenos augurios para este pacto que, casi toda seguridad, se gestionará en breve y que ya cuenta con una invitación a un ministeriable. Pero vayamos a las elecciones y sus resultados.Una de las cosas que más me llama la atención de los resultados es que a pesar de haber tenido uno de los gobiernos más lamentables que se podían tener, y una oposición que ha estado a su altura, los partidos pequeños no sólo no han crecido sino que se han hundido. Generalmente, ante un bipartidismo tan confrontado como el que hemos padecido en la pasada legislatura, con unos partidos que poco o nada escuchan a los ciudadanos, los pequeños partidos suelen encontrar la vía para canalizar ese descontento ciudadano. Sin embargo, en esta ocasión ha ocurrido lo contrario. Los grandes suben y los pequeños bajan. Aumenta la distancia y, por tanto, los juegos parlamentarios que pueden resultar de cara a garantizar la gobernabilidad. [El PSOE y el PP controlan a 323 de los 350 diputados del Congreso.] Mucho más si tenemos en cuenta que son precisamente los partidos que han apoyado al Gobierno los que más han sufrido el descuento. Así, ERC, IU o CC han perdido una buena cantidad de diputados. Diremos, como última postilla en este párrafo, que el caso de ERC tiene mucho que ver el PP. Sí. En estas elecciones el PP no le ha dado el soporte electoral habitual a ERC con sus constantes críticas a la ruptura de España, el malévolo Estatut… y eso se resiente en las expectativas de voto del independentismo catalán, que ha sufrido un enorme descenso.
El PSOE ha fijado una estrategia del voto útil y le ha birlado al PP su habitual tutela de la agenda pública. Precipitar un desencadenado de noticias sobre el famoso empate técnico que auguraban las encuestas, no ha sido más que parte de la estrategia de movilización y voto útil que los socialistas han sabido capitalizar. Lejos de ver la jugada, los populares se han visto crecidos y, pese a tener encuestas de consumo interno que indicaban lo contrario, se han tragado el anzuelo pensando que podían protagonizar un efecto recuperación y de remontada. Lejos de esto, e insisto de nuevo, con las encuestas no publicadas en los medios de comunicación, el PSOE ha jugado la carta del miedo. Célebre en este tipo de estrategias, el simple hecho de amenazar con una posible vuelta del PP al Gobierno ha sido suficiente para movilizar a su electorado. Y, por si esto fuera poco, también ha jugado al voto útil. Sí, para qué votar a IU o ERC cuando ese puñado de votos podría estar mejor concentrado en el PSOE. Pues parece que así ha sucedido. Especialmente en Cataluña, aunque allí también ha jugado la abstención, que ha castigado especialmente a ERC.
Cataluña ha sido clave. Sí. La subida del PSC (PSOE) ha sido fundamental para garantizar la victoria socialista y eso es indudable. Con Madrid perdida, Valencia perdida, y Andalucía consolidada, Cataluña (Barcelona) era el único terreno en el que podía avanzar su mayoría de cara al recuento total de diputados. Y el precio ha sido liquidar a sus socios de gobierno y, además, postular a la oposición a su gobierno en la Generalitat, CiU, como futuro socio de gobierno. Que el porcentaje de votos del PSC esté por encima de la media obtenida por el PSOE a nivel nacional, es la muestra más evidente de la importancia que esta Comunidad ha jugado en los resultados totales.
El Partido Popular ha subido en votos y escaños. Cosa que puede salvar la honrilla de cara a las ruedas de prensa, pero no nos engañemos, el PP ha obtenido un resultado malísimo. Cuando tu estrategia electoral se basa en un todo o nada, si lo que obtienes es nada, el fracaso es evidente. Cargarse a Zapatero por el bien de España era el objetivo. Pues sí Zapatero ha ganado las elecciones, el objetivo no se ha cumplido. La única opción que le queda es desmontar el chiringuito y marcharse todo el mundo a casa. Una renovación, no inmediata pero si inevitable. Probablemente siguiendo el modelo del PSOE, con un Congreso Nacional que elija un nuevo Presidente que intente imprimir un aire renovador al PP. Veremos cómo evoluciona. De momento apostemos por la continuidad de Gallardón al frente del Ayuntamiento de Madrid. Dicho queda con toda la intención.El caso de Rosa Díez es especialmente llamativo. No es el primer caso de nueva candidatura que obtiene representación. Ni tampoco el primero que aprovecha una corriente mediática que le da soporte. Pero sí que puede ser el primer caso de una candidata que vota en Guipúzcoa y sale elegida como diputada por Madrid. El arribismo político es lo que tiene.
En las celebraciones algo insólito. Algunos partidos reconocen haber perdido, e incluso Llamazares anuncia que será su última candidatura y Rajoy coquetea con un discurso ambiguo que bien podría ser una despedida. Del lado de los ganadores, lamentable recuerdo del Presidente del Gobierno a las víctimas del terrorismo en plena fiesta y euforia socialista. ¿Cuándo dejarán los partidos a las víctimas en paz? Y mucho más lamentable el homenaje de los artistas, que mejor se hubiesen quedado en su casa en lugar de en una escenificación de viejas glorias de IU que ahora apoyan al PSOE. Pobre Gaspar, no me extraña que no quiera saber más de ellos. Y la militancia socialista saca pecho después de cuatro años de unas calles tomadas por los populares. Cosa lógica, aunque también diremos que en medio de esa semidespedida de Rajoy, la fiesta en la calle Génova de Madrid tampoco cesaba, con gritos que ya pedían la dimisión de Zapatero. Todo un avance.
Las elecciones han sido y han dejado las cosas como más o menos estaban. Ni el PSOE ha sido capaz de obtener la mayoría absoluta a la que aspiraba, ni el PP ha remontado la distancia que los separaba. Aunque los populares han reducido la distancia de cinco puntos que arrojaron los resultados de 2004, han fracasado en su intento de derribar el Gobierno de Zapatero. Así, si alguien puede decir que ha triunfado, ese no es otro que Zapatero, y lo es por motivos obvios, volverá a gobernar y lo hará con un Parlamento más sencillo que la pasada legislatura. Como ya hemos dicho, CiU es la primera y casi única opción y esto puede ofrecer la estabilidad institucional que le ha faltado al Gobierno en los últimos tiempos. Por su parte, el PP podrá proceder a una reforma progresiva sin precipitar dimisiones por doquier. La primera prueba será la salida de populares hacia el Parlamento Europeo. Esa lista será una buena medida del estado de renovación que puede producirse en el PP, pues de todos es conocido el retiro dorado que es Europa. En fin, así está la cosa.
Etiquetas: Elecciones Generales 2008











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Coincido contigo. En una legislatura tremendamente triste y carente de nivel político, es penoso que suban los dos partidos culpables en mayor medida de esa falta de calidad.
Los partidos pequeños no han sabido buscarse un hueco y, aunque puedan echarle las culpas a las teles y a los debates, lo cierto es que han caído en manos de sus hermanos mayores. ERC no ha sabido movilizar al votante desilusionado con su propia gestión. Es muy fácil votar por un partido que no tiene una capacidad real de influir políticamente si las opciones grandes no te convencen, pero no es tan fácil votarle de nuevo si ha tenido esa capacidad. Gobernando se cometen fallos, y no es lo mismo con lo que te conformas tu primera vez que lo que aspiras la segunda.
Llamazares dantesto. No puede coger a una IU con 21 diputados y 2 millones y medio de votos, dejarla con 2 diputados (uno de IC) y 900.000 y decir que la culpa es del sistema.
A mi que me expliquen por qué la Sñra. (por llamarla algo) Rosa Díez saca su escaño en Madrid si vota en Guipúzcoa.