
Cuando parecía que las cosas podían empezar a calmarse, aunque de una manera tímida (algo es algo),
Polanco proclama que algunos, en clara referencia al PP, están promoviendo y fomentado una guerra civil. De sobra conocida es mi opinión sobre el
guerracivilismo, tema que me cansa y me agota, primero porque no estamos en 1936 (ni la sociedad, ni la política, ni la coyuntura económica, ni la internacional…). Y segundo, sintiendo mucho el rescate una vez más del
Teorema de Thomas, porque los únicos que hablan y machacan este tipo de conceptos son los medios de comunicación. Una y otra vez. Unos denuncian que a la derecha se le está acorralando como en antaño. Otros dedican la mitad de su programa a leer los titulares del ABC de la época (especialmente en lo relativo al tema territorial) para leer los actuales y verificar la coincidencia del
espíritu nacional. Y a fuerza de repetirlo, debates y problemas que no se encuentran enraizados en los ciudadanos de a pie de calle, terminan por reproducirse en las charlas del café o el aperitivo.
Volviendo al tema propuesto, el jefe de
PRISA considera que el PP está por la guerra civil. La acusación es grave, sin duda, y aunque se trata de una opinión y no de una información, en mi humilde opinión, los medios de comunicación no deben dedicarse a calificar a los partidos políticos, de una u otra cosa. Se pierde la presunta objetividad del medio, además de contribuir un poquito más a la crispación. Ya sé que no es el primero, pero quizá el problema es que puede que no sea el último en hacerlo. Por su parte la reacción del PP no se ha hecho esperar. Reunión en la cumbre y
veto a todos los medios del conglomerado PRISA.
No es nueva la reacción del PP respecto a PRISA. En tiempos de
Aznar, éste no hablaba ni concedía entrevistas a El País ni a la SER, al considerar que se daba un trato injusto a los populares en estos dos medios. Pero el antecedente más inmediato es el del PSOE en la Comunidad de Madrid. Al entender los socialistas que la televisión pública da información sesgada, favorable a los populares, manipulando en temas como el 11-M, dando siempre que puede una mala imagen del PSOE… sus responsables decidieron
no acudir a ningún programa de la cadena madrileña hasta que no cesase este tipo de conductas. Iniciativa que se ha seguido en algunas
otras comunidades autónomas gobernadas por el PP. Partido, este último, que se ha quejado de lo injusto que es dejar a los madrileños sin información y que lo más inconsistente de todo era que tampoco acudirán, los socialistas, a los programas de debate, donde no puede existir manipulación posible puesto que todos los tertulianos ofrecen su opinión en igualdad de condiciones. Inconsistente también el argumento de los populares que
no acuden al programa
“59 segundos” de TVE al entender que se da de ellos una mala imagen y que no se debate en igualdad de condiciones. Además, no olvidemos, que poco después del veto del PSOE a Telemadrid, se produjo el veto del PP a la televisión de Castilla-La Mancha,
acusando al ente público manchego de padecer de ese mal tan generalizado llamado “manipulación”.
Las reacciones no se han hecho esperar. Los medios próximos al PP critican a Polanco por la dureza de sus palabras.
Rajoy dice que es de legítima defensa las acciones contra PRISA, otros de golpe mediático… Por su parte, PRISA se defiende con el recurso el
derecho a la información y moviliza a buena parte de las
asociaciones de prensa para que condenen la actitud de los populares. Sin olvidarnos de algunos políticos como González que apuntala la tesis de Polanco al declarar que el PP está en un estado prebélico o
Zapatero que se pregunta qué pasaría si estuviesen en el Gobierno. Lo que viene siendo una extensión de las ya muy habituales guerras de declaraciones sobre la política territorial, terrorismo, ahora PRISA… ¿Por qué la
supernanny no les pone una silla para que reflexionen sobre todo lo que hacen mal? Claro, que ahora que caigo, la supernanny es de Cuatro, es decir, de PRISA.
Particularmente no me parece mal que el PP, ante lo que considera un ataque directo contra su partido, decida no facilitarle más información a PRISA hasta que se disculpe su máximo responsable. Como ya he dicho, no son los primeros ni serán los últimos. Como organización política no tienen, en ningún caso, el deber de dar entrevistas o notas de prensa a todos los medios. No existe ninguna ley que les obligue a ello. Todo esto siempre que la información que restrinjan o no distribuyan sea la propia del partido. Entendiendo que los políticos del Partido Popular que se encuentren desempeñando labores de gobierno o responsabilidades públicas, han perdido su apellido político, debiéndose a la información que toda institución debe hacer pública sin ningún tipo de restricción ni sesgo. Por tanto, dentro de la limitación expuesta, ni a favor ni en contra. Sin considerar que se trate de un ataque a la libertad de información, ya que ésta es un producto que está sometido a las reglas del mercado.
Sin embargo, y ante la posibilidad de la creación de nuevos mitos de la represión entre la clase periodística española, tan proclive a ello, tendríamos que tener claro que si una de las dos partes se perjudica con esta medida, la otra no lo es menos. Me explico. Los partidos políticos cuentan con dos medios para hacerles llegar a los ciudadanos sus propuestas, denuncias, alternativas… estas son, la publicidad y los medios de comunicación. La primera de ellas, como es evidente, consiste en la contratación de un espacio en un medio de comunicación (excepto la televisión, en la que está prohibido), ya sea una hoja de periódico o unos segundos en las ondas. Lo malo de

este tipo de soportes para el contenido informativo es que están limitados por la ley, son caros, y carecen de respaldo o credibilidad. Al ser una información partidista es observada por los ciudadanos con el sesgo político. Perdiendo gran parte de la capacidad de impacto que posee la información.
En segundo lugar están los medios de información como puente entre los políticos y los ciudadanos. Básicamente se reduce a la creación de noticias que los medios reproduzcan en sus espacios informativos. La credibilidad de la información viene determinada por la fuente que la transmite, especialmente en el caso de la televisión, en el que el locutor que presenta el corte es fundamental a la hora de darle credibilidad al video. No obstante, no todo lo que un partido hace es noticia. En la lógica de “no fabriques noticias, fabrica buenas noticias”, los partidos se ven obligados a agudizar su ingenio para realizar sus actos públicos, declaraciones y propuestas en los márgenes de la estructura informativa (sobre todo la audiovisual), con el objetivo de colar sus “preparados” en los informativos. Éstos serán presentados por los locutores que tanto prestigio y credibilidad tienen, aumentando su índice de penetración en los ciudadanos. [No se trata de acusar a los medios de ser cómplices o participes de las noticias de los partidos. Únicamente se trata del juego de la política dentro del espacio que autores como
Wolton sitúan en las triangulación que se produce entre los medios, los políticos y los ciudadanos.] Si el PP no cuenta nada a los medios PRISA, está perdiendo presencia en un importante nicho de electores de centro-izquierda e izquierda, que si bien, mucho de ellos no acudirían ni en el mejor de los casos a votar al PP, muchos podrían, ante las informaciones recibidas sobre el diagnóstico de la situación actual de los populares, quedarse en casa y no votar a ningún partido.
No obstante, no podemos pasar por alto pese a lo dicho que, en este caso, el PP cuenta con una ventaja estratégica a la hora de gestionar su información. En lo que respecta a la publicidad electoral, los populares podrán contratar siempre que quieran espacios en los medios de PRISA para dar a conocer sus propuestas. La publicidad en los medios escritos y sonoros está permitida, con las únicas restricciones para los propietarios de no realizar ningún tipo de discriminación en razón del candidato, partido, ubicación dentro del soporte en el que se coloca el anuncio y, por supuesto, la tarifa. Así que en el momento en el que, en la próxima campaña electoral, cualquier medio de PRISA publique un anuncio de un partido político, estará habilitando la posibilidad al PP de hacerlo. La segunda ventaja respecto al veto es que los medios de Polanco continuarán informando sobre las actividades del PP. [Al menos eso se desprende del “
ante el chantaje, el deber de
informar”.] No se entendería, a pesar del enfrentamiento, que un

medio de información no informasen de una organización en un período temporal como una campaña electoral. Por tanto, pese al boicot en concepto de entrevistas, acreditaciones o notas de prensa, parece evidente que la ética profesional de los periodistas se impondrá. Otra cosa es cómo lo harán. Si de una manera extensa como es habitual o de una manera breve en respuesta al veto. Pronto desvelaremos está cuestión.
Un nuevo capítulo de la guerra de la crispación que nos ha tocado vivir en esta nuestra época y en la que cada vez se hace más evidente la distancia con los ciudadanos, la política, los intereses generales… centrándose la polémica en guerra ajenas, propias de lo medios, esto es, de las corporaciones económicas a las que pertenecen. El periodista
Abbott J. Liebling ya lo advirtió hace años cuando dijo que “
la gente generalmente confunde lo que leen en los periódicos con las noticias”.