En el mundo de las redes sociales se producen todo tipo de fenómenos. Algunos de ellos los observamos y bautizamos, otros los bautizamos y observamos. Este es el caso de la célebre teoría de los “seis grados de separación”, según la cual todos en el planeta estamos interconectados en un grado no superior a seis relaciones. Es decir, que A está a una distancia de G de seis relaciones, en las que A conoce a B, B conoce a C, éste conoce a D y D a E, E a F, y por último, F conoce a G. Por lo que los completos desconocidos (A y G) se conocen, no en presencia, sino en su nivel de relaciones. Entre otras cosas, porque la teoría sostiene, de manera acertada, que a medida que las personas conocidas se alejan de la primera persona, aumentan su número de relaciones y, por tanto, las posibilidades de conocer a alguien en menos de seis relaciones. Pongamos como ejemplo que A conoce a 10 personas, cada una de estas 10 personas conoce a otras 10, con lo que el nivel de relaciones aumenta en un solo paso a 100. Si realizamos el mismo cálculo en estas 100 personas, tendremos que en el tercer nivel de relaciones nos encontramos con un total de 1.000 personas. Y así seguirá aumentado a medida que incluyamos nuevos miembros.Si esta progresión aritmética ideal la aumentamos en número en algunos casos y reducimos en otros, calcular la cifra se hace cada vez más compleja. No podemos olvidar que las redes sociales no siguen una estructura piramidal. En muchos caso los conocidos se pueden repetir (mismos círculos de amigos) por lo que deberían restarse en algunos tramos. Más sí tenemos en cuenta que las agendas de las personas suelen tener una media de unos 100 contactos, que a lo largo de la vida varían en forma pero no en número. Quizá por ello, esta teoría de redes sociales no ha tenido su demostración empírica. De hecho, no ha llegado a realizarse una formulación sostenible en términos científicos más allá de los planteados por el novelista húngaro Karinthy, artífice de la misma en su obra “Chains”. Más relacionada con el crecimiento exponencial que con las redes sociales.
Únicamente el psicólogo Stanley Milgram, célebre por el “Experimento Milgram” sobre obediencia a la autoridad (en el que trataba de explicar el comportamiento de los alemanes hacia los judíos durante el nazismo), logró un éxito en la resolución de esta teoría a la que dio nombre, “seis grados de separación”, al enviar paquetes postales desde una punta a otra de los EEUU, entre remitentes y destinatarios desconocidos. Los remitentes sólo sabían el nombre y localización aproximada del destinatario, enviando su paquete a la persona conocida más próxima al destino que conociesen. Éste, con los mismos datos, debía reenviar el paquete a otra persona conocida que se encontrase lo más próximo posible al destinatario, y así hasta encontrar a un último eslabón de la cadena que sí conociese al destinatario y que, por tanto, se lo enviaba directamente. Pues este proceso tan complejo en su planteamiento y en el resultado esperado, se resolvió en los EEUU con cinco y seis envíos, estableciendo el principio de que cualquier persona se encontraba a no más de seis personas de cualquier desconocido.
Tenemos que tener claro que se trata de un estudio que recibió numerosas críticas, por el planteamiento realizado un tanto orientado al éxito del mismo. Además, la estadounidense es una sociedad en la que la movilidad de población es una nota característica, por lo que las relaciones sociales se extienden con un mayor nivel de implantación territorial. Eso sin pasar por alto que se trata de un experimento localizado en un país concreto, ¿El resultado sería el mismo si en lugar de encontrarse el destinatario en los EEUU se encontrase en un país extranjero? Seguramente no, aumentaría el nivel de relaciones necesarias para unir los dos puntos, desbaratando la teoría planteada. Aunque, también seguramente, no aumentase en demasiados grados.En un tono más prosaico, esta teoría tuvo su desarrollo práctico en la más célebre y mejor base de datos del mundo de todo lo relacionado con el cine. IMDB fue tomada como base de la experimentación de un profesor de la Universidad Virginia para demostrar, a través de las películas en las que habían trabajado las personas que contenía, que sus relaciones se encontraban muy reducidas. Este programa informático, que recibió el nombre del Oráculo de la Universidad de Virginia, fue un éxito rotundo (aquí el enlace). La mayoría de los nombres se encuentra a un máximo de tres relaciones, y sólo en casos muy rebuscados se aumentaba esa distancia. No dejen de visitar el enlace para que todos podamos comprobar que Jesús Bonilla está a sólo tres grados de Angelina Jolie. ¡Todavía hay esperanzas!
Etiquetas: redes sociales, seis grados de separación, teoría











![Validate my RSS feed [Valid RSS]](http://i84.photobucket.com/albums/k20/ottinger_2006/valid-rss.png)
![Validate my Atom 1.0 feed [Valid Atom 1.0]](http://i84.photobucket.com/albums/k20/ottinger_2006/valid-atom.png)




Si te interesa el tema de redes complejas, deberías hechar un vistazo al trabajo del físico Ricard Solé (UPF), aquí tienes el link de su web http://complex.upf.es/
Besos.