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La nueva película de Jason Reitman, Thank you for smoking, basada en el trabajo real del jefe del lobby tabaquero en Estados Unidos, pone al descubierto algunas de las entretelas del negocio. Con un guión brillante, en muchos tramos próximo a la acidez, cinismo y sarcasmos del mismísimo House, y apoyado por un grupo de actores solventes, se plantea como solución para paliar el descenso en ventas de cigarrillo introducirse en Hollywood y producir películas en las que fumar “mole”. La radiografía de la política estadounidense es lo más destacado en una cinta que muestra sin complejos un grupo de “mercenarios de la muerte”, formado por el tabaquero, el productor de alcohol y el de armas, de lo más civilizado se reúne todas las semanas para intercambiar ideas de cómo generar más beneficio a sus negocios. Un senador demócrata en busca de niños cancerosos que den bien a cámara para apoyar su cruzada antitabaco. Periodistas manipuladoras…
Muchos son los ejemplos de elementos que se introducen en las películas para inducirnos ciertos pensamientos, estereotipos o hábitos de consumo. En el caso del tabaco, hay que decir, que hasta la fecha ha ocurrido todo lo contrario. Es cierto que gracias al cine estadounidense el mundo aprendió a fumar. Esas magníficas películas en los que los héroes encendían un pitillo mientras contemplaban a una belleza que bajaba las escaleras, hicieron que todos imitarán el estilo de Bogart. De hecho, las apariciones de Lauren Bacall fumando (la mujer que mejor ha fumado en la pantalla) han hecho más por la igualdad de género que muchas biopic serie B de sufragistas. Pero de un tiempo a esta parte, el tabaco se ha colocado en el centro de la diana. Leyes antitabaco que cercan a los fumadores, juicios millonarios, informes secretos sobre el desarrollo de enfermedades relacionadas al descubierto, protestas de la propia Bacall acusando a los tabaqueros y productores de la pronta desaparición de Bogart por cáncer de pulmón… y Hollywood, animado por la Administración, toma nota y elimina a los fumadores del celuloide o los sitúa en los RAV.Etiquetas: crítica cine, gracias por fumar, Hollywood, lobby, manipulación, persuasión, publicidad
TVE sigue demostrando día a día que es un servicio público. No lo puede evitar, es algo innato. Le sale de lo más profundo de sus estatutos. Por eso, en sus programas de tele-realidad, en su afán de servir y ayudar a la sociedad española, no duda en promocionar la controvertida Ley de la Memoria Histórica. Y lo hace contratando, por una cantidad de dinero bastante elevada por cierto (dicen que unos 48.000 euros), a la nietísima de uno de los objetos de estudio de la ley. Así, todos los lunes, y hasta que Dios ponga remedio, tendremos el gusto de ver a Carmen Martínez Bordiú mostrándonos sus destrezas en el baile a costa de todos los españoles y contribuyentes varios.Etiquetas: gobierno, medios de comunicación, memoria histórica, mitos, NO-DO
Etiquetas: 11-M, campaña, candidato, elecciones, síndrome Almunia
El planteamiento es muy sencillo y al igual que el dilema de los presos se basa por entero en la Teoría de los Juegos. Tenemos dos cajas. En una de ellas hay de forma invariable 1.000€ (en realidad el original dice $ pero aquí lo europeizamos) y en la caja número dos se abren dos posibilidades. Por un lado, puede contener 1.000.000€, y por otro lado, puede contener 0€. La organización del juego desea que el concursante obtenga el mayor premio posible, pero debe respetar una sencilla regla, sólo debe abrir una de las dos cajas aunque no impedirá que abra las dos. El desafío del juego se formula en los siguientes términos: “la persona que proporciona las dos cajas ha predicho muchas de las decisiones que usted ha tomado en el pasado y también ha predicho, en muchas ocasiones, las decisiones de otras personas”. Dentro de esta lógica de conocimiento del discurrir del concursante se proponen las siguientes decisiones: si usted decide abrir las dos cajas para obtener el máximo premio, es posible que el proporcionador de las mismas lo haya previsto y sólo deposite los 1.000€ de la caja 1 y haya dejado vacía la caja 2. Si decide respetar las reglas y jugar a la caja número 2, la organización premiará el respeto a las mismas colocando el 1.000.000€.
previsto la traición y, por tanto, se quede con 0€. Se trata, por tanto, de una segunda decisión determinada por una primera sobre la que no se puede tener un efecto retroactivo.Etiquetas: dilema de los presos, equilibrio, Nash, paradoja Newcomb, suma cero, teoría de los juegos
La plataforma ciudadana “Ciutadans de Catalunya”, reconvertida en partido político, ha presentado el cartel electoral que se convertirá en el eje de toda su campaña para las próximas elecciones autonómicas en Cataluña. En los tiempos en lo que el marketing parecía haber dado su máximo rendimiento a la hora de realizar este tipo de trabajos, ha vuelto a sus orígenes y como si se tratase de un anuncio de la célebre marca de ropa Benetton, el candidato a la presidencia de la Generalitat, Albert Rivera, aparece totalmente desnudo en una muestra gráfica de la transparencia que la plataforma ciudadana aspira llevar al poder de ganar ellos las elecciones. Conscientes de sus limitaciones, o en un nuevo ardid del marketing, no se presenta como el candidato a la Generalitat sino al Parlament, lugar en el que reside la soberanía del pueblo catalán. En una muestra de sencillez, que acompaña a su desnudez, el candidato sólo se preocupa de las personas, independientemente de su origen. Tema este de profundo calado tras las declaraciones de algunos dirigentes de CiU sobre la catalanidad de Montilla para gobernar la Generalitat.Etiquetas: campaña, candidato, cartel, comunicación política, construcción iconográfica, elecciones, marketing politico, medios de comunicación, persuasión, publicidad
Etiquetas: americanización, campaña, comunicación política, Estado, gobierno, información, marketing politico, medios de comunicación, persuasión institucional, propaganda, video, videodemocracia
Etiquetas: americanización, estereotipo, iconos, medios de comunicación, Operación Triunfo, símbolos
Una de las cosas que se decían en la promoción de Pearl Harbor es que había sido necesario que pasaran cincuenta años para que se realizara una película sobre la mayor tragedia sucedida en los Estados Unidos. Afortunadamente, la dinámica cambió con los sucesos acontecidos el día 11 de septiembre de 2001 y no se los ha colocado en la lista de espera para ser retratados dentro de medio siglo. De hecho, no pasó mucho tiempo para que algunas iniciativas se tradujesen en los primeros intentos del cine en dar una respuesta a los atentados, en este caso no desde la propaganda belicista sino desde una reflexión más serena (más abajo veremos que la televisión tardó mucho menos). De todos ellos, el intento más loable fue el conjunto de cortos que se estrenó bajo el título 11'09''01 - September 11 y cuya iniciativa se auspiciaba bajo la figura de Sean Penn, que sin duda realizó el mejor trabajo por lo simbólico y la clarividencia de sus ideas al evidenciar el descubrimiento de un nuevo mundo tras los atentados. Y no se refería a un nuevo mundo en los Estados Unidos sino un universo que hasta ese momento parecía oculto y olvidado para los ojos de los estadounidenses que no veían más allá de su propia luz.
De producción estadounidense sólo destacan títulos independientes con una gran calidad. Una de las reflexiones que mejor han llegado a la pantalla es la expuesta en Land of Plenty (Tierra de abundancia) en la que un soldado veterano vive en una esquizofrenia provocada por el agente naranja de Vietnam y el exceso de información-propaganda sobre el 11-s, dedicando todo su tiempo a la persecución de presuntos terroristas. Sólo en la última escena de la película el protagonista podrá enfrentarse a sus propios demonios ante el solar de las Torres Gemelas, manifestándose una de las grandes paradojas de la sociedad estadounidense: si esto no es lo que nos contaron, por qué hago lo que hago, ¿dónde está el enemigo?
Quizá por todo ello la presión sobre el asunto se mantienen pero se permiten ciertas licencias hasta ahora inéditas en la persuasión institucional con grandes tragedias nacionales. Ejemplo de los nuevos aires son la parodias de Bin Laden en muchos sketch de películas e incluso algún que otro video musical de estrellas del rap (cosa que ofende no a los estadounidenses sino al propio Laden que ha puesto precio a la cabeza albina del cantante). Y memorable es la escena interpretada por Leslie Nielsen en Scary Movie 4 en la que interpreta un Presidente al que, estando en una escuela infantil, le dicen que atacan el país y prefiere quedarse a escuchar un cuento que atender sus obligaciones. Cosa parecida ocurrió en realidad, aunque Seguridad decía: ¡evacuad!, ¡evacuad!
Por su parte, World Trade Center se autoubica en esa tendencia manifiesta de los grandes estudios de Hollywood de continuar con una línea propagandística de los héroes y el sacrifico al que se enfrentan los estadounidenses, situando al enemigo en el mapa y dando pistas de que es lo que debe hacer un buen ciudadano. Retomando aquello de: “No preguntes que puede hacer América por ti, sino tú por América” y en la estética de Sergeant York (El Sargento York, del que ya hablamos en la tira de entradas dedicada a la persuasión institucional de este blog), se realiza el retrato de un policía sin nada en especial que acude en el cumplimiento de su deber y cuyo sacrificio por los demás está apunto de costarle la vida. Sin duda, un ejemplo a seguir. Lo más destacado es que Oliver Stone, uno de los directores más contestatarios, se somete a la propaganda como un asalariado más de la MTV.Etiquetas: 11 de Septiembre, americanización, comunicación política, construcción identitaria, crítica cine, estereotipo, guerra Irak, Hollywood, iconos, Islam, manipulación, persuasión, propaganda
Cuestión que deberá resolver el PSOE en un plazo breve de tiempo, la precampaña electoral lleva meses funcionando y el desconocimiento del candidato es una desventaja enorme. [Díganselo a Rajoy] De momento se busca una persona que tenga la mayoría de las cualidades que los ciudadanos demandan a través de las encuestas de consumo. Pero no es fácil. Los más votados no quieren participar. Nombres como el de Bono (en pacto de no agresión con Ruiz Gallardón), González (un ex-Presidente del Gobierno que bajaría demasiadas escaleras), Solana (demasiado cómodo en las instituciones internacionales donde se ha ganado un prestigio), Fernández de la Vega (parece poco probable que siga los designios del partido y abandone, como otros Ministros, las labores de gobierno para bajar a la política municipal), etc. suenan pero no aceptan. También tenemos algunos nombres de independientes como el del Rector Peces Barba, pero más como un eco de fondo que como una propuesta en firme. La única esperanza de recurrir a una persona que trabaje en temas municipales y que demuestre un conocimiento de la realidad madrileña es el número dos del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Zerolo. Pero parece que no le darán la oportunidad de negarse al honor, las encuestas ya se han encargado de él. El baile de nombres se ha convertido en la comidilla de la política en estos días, hasta el punto que los propios responsables del PP no dudan en participar del casting lanzando sus propios candidatos.
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Tras plantearles esto, el juez ordenó que se encerrase en sus celdas a los dos presos y que permaneciesen incomunicados para evitar que deliberasen la cuestión. Así se establece una simulación de comunicación humana en la que el otro interlocutor no es más que la suposición de lo que presuntamente hará y que se basa en dos ejes: años de condena aumento/reducción y traición/lealtad. Cualquiera de los dos presos sabe que es mejor seis meses en la cárcel que dos años, pero una confesión, que elevaría sin duda la condena, también les garantizaría quedar libres en dos años mientras que si se encuentran nuevas pruebas o uno de los dos acusa al otro, ésta podría elevarse hasta veinte años. La deliberación se complica cuando el otro preso es interviene en forma de presunción, es decir, cuando por medio de los prejuicios que se tiene se realiza una estimación de los cálculos que está realizando en su celda el otro y el resultado que de ellos se obtendrán. Resultados que de una manera indirecta condicionan no sólo el juicio del otro, sino también el propio porque se actúa en función de lo que se cree que hará el primero en función de lo que estime que él mismo va hacer.
Este dilema ha dado numerosos desarrollos dentro de la Teoría de los Juegos. Fundamentadas en la matriz que resulta de los años de condena y los
cálculos estratégicos que se realizan en torno a los mismos, dos son las soluciones más aceptadas. En primer lugar, la estrategia de Maximin: basada en la suma cero, un preso traiciona a su compañero para obtener el mayor beneficio (aunque se arriesga a una doble traición y por tanto una condena de veinte años para los dos) o, sin duda la más reconocida, el equilibrio de Nash: ninguno de los presos se traiciona porque eso supondría una alteración negativa de su estatus, por lo que ambos continuarán sin confesar, aceptando el mal menor y confiando en su compañero.Etiquetas: dilema de los presos, equilibrio, Nash, paradoja Newcomb

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