El éxito en la estrategia del apagón informativo que se desarrolló durante la invasión de Granada y que propició la ausencia de corrientes críticas efectivas, alcanzó su máximo grado de perfeccionamiento durante la campaña en Panamá. Si los ciudadanos poco sabían de Granada poco más debían saber de Panamá. Sin embargo, nuevamente, ya iban unas cuantas, los marines se pusieron en marcha. Esta vez para acabar con el malvado Noriega y con el “descontrol” del Canal, el punto geoestratégico de mayor importancia en el continente americano.
Según la mayoría de las versiones conspirativas, el gobierno de los EE.UU. estuvo preparando la operación con sumo cuidado. Todo estaba listo menos un pequeño detalle, su país no entendía muy bien el interés nacional que se defendía en Panamá, pero mucho menos iban a entenderlo las demás potencias con intereses en la zona. Por ello la persuasión institucional debía salir de sus fronteras dando un golpe de efecto para desviar la atención. Eso que llaman “Inteligencia” en las películas y series de espionaje, tenía serios indicios de la caída del régimen de Nicolae Ceaucescu en Rumania. La bombilla se encendió e hicieron lo posible para que ambos acontecimientos coincidieran en el tiempo. La caída de los eternos enemigos (al menos de unos pocos) sería la distracción perfecta para no llamar la atención sobre lo que sucedía en Panamá. Esta técnica fue bautizada como el “biombo rumano” o “efecto rumano”, aunque más tarde se renombró como “cortina de humo”.
La estrategia consistió en lo siguiente. Nuevamente se aisló a la prensa para que no estuviera presente en las primeras fases de la operación. En el mundo audiovisual sin imágenes no hay hechos. Además, para evitar las preguntas sobre las acciones estadounidenses en tierra panameñas se hizo mirar al mundo hacia lo que sucedía en Rumania, favoreciendo una hipermediatización del desplome el dirigente comunista y un apagón en el Canal. Los programas informativos dominaban la televisión de aquellos años y necesitaban imágenes para acompañar las noticias que daban. Al carecer de las mismas, con otra crisis repleta de buenas historias y planos desde todos los ángulos, más el correcto desvío de atención gubernamental, las operaciones en Panamá pasaron casi inadvertidas en medio mundo.
La combinación de técnicas de manipulación surtió el efecto deseado. Su aplicación, con pequeñas modificaciones, ha continuado hasta la fecha. Se ha perfeccionado hasta el extremo de realizar una película, “La cortina de humo”, basada en la novela de Larry Beinhart, en la que se relata como un productor de Hollywood se inventa una guerra en un país europeo para tapar un escándalo presidencial. Lo curioso del tema es que meses antes del estreno, la realidad había superado a la ficción y el presidente Clinton al borde del impeachment decidió bombardear un país europeo para desviar la atención sobre sus escándalos sexuales.
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Etiquetas: Ceaucescu, cortina de humo, manipulación, medios de comunicación, Panamá, persuasión institucional EEUU











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